El desafío de mantenerse relevante a los 40

Llevo tiempo reflexionando sobre el panorama laboral actual, especialmente en las personas mayores de 40 años (al momento de escribir esto tengo 45).

Esta inquietud la tengo hace bastante tiempo, y surgió principalmente a raíz de los titulares que de vez en cuando aparecen en los medios. Hoy por ejemplo, La Tercera titula que 6 de 10 trabajadores ha experimentado discriminación etaria. Simulé estar sorprendido.

Lo cierto es que después de los 40 viene un cambio profundo en tu desarrollo profesional, no basta con lo bueno que seas, terminarán despidiéndote tarde o temprano*, principalmente en grandes empresas que prefieren a profesionales jóvenes y que según el mercado «son más abiertos a aprender cosas nuevas», es decir, mas fáciles de moldear.

¿Anhelas ese cargo senior?, déjame decirte que esos puestos de liderazgo a los que aspiraras están ocupados por los boomers y ellos no piensan jubilar.

Cuando llegas a los 40,. la mentalidad de crecimiento tiende a disminuir, y eso tiene un costo que finalmente terminas pagando. Además, te ves afectado por prejuicios y mitos, como la creencia de que los jóvenes nacen con habilidades digitales innatas, cuando en realidad, en promedio, muchos no saben ni siquiera configurar una impresora.

Libros, medios especializados y muchos consultores llevan bastante tiempo hablando sobre «Futuro del trabajo» aportando datos a la discusión, pero ese futuro del que tanto hablan es en realidad nuestro presente.

Sin embargo, muchos de los que superan los 40 años cierran los ojos ante este escenario. O lo ven perfectamente, pero se hacen los tontos pensando que eso no les va a ocurrir.

Hay mucha información dando vueltas por ahí que te dice lo contrario, pero los datos son claros, después de los 40 tendrás dificultades para encontrar trabajo y te van a reemplazar por un profesional más joven.

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On Gaslighting de Kate Abramson

En su libro «On Gaslighting», Kate Abramson realiza una profunda exploración del fenómeno de la manipulación emocional conocido como «gaslighting» (para una mejor compresión ver la película de 1944).

Junto a ejemplos de la vida real y análisis, Abramson detalla la complejidad de este tipo de abuso, examinando sus mecanismos, objetivos, implicaciones morales y la conexión con la confianza interpersonal.

El libro comienza estableciendo una definición de Gaslighting, diferenciándolo de otras formas de maltrato como mentir, ignorar o menospreciar.

Abramson argumenta que el gaslighting es una forma específica de manipulación emocional en la que el «gaslighter» busca inducir en su víctima la sensación de que sus percepciones, recuerdos, creencias y reacciones carecen de fundamento, llevándola a dudar de su propia cordura.

Este proceso no se limita a hacer que la víctima se sienta mal consigo misma, sino que busca debilitar su capacidad de interactuar con el mundo de manera razonable y saludable.

A lo largo del libro, Abramson analiza las diversas formas en que se manifiesta el gaslighting, desde comentarios sutiles hasta elaboradas puestas en escena. Se examinan los objetivos del «gaslighter», que pueden ir desde obtener poder y control sobre la víctima hasta satisfacer sus propias inseguridades.

La autora también explora las herramientas y métodos utilizados por los «gaslighters», como la negación, la proyección, la minimización y el cuestionamiento de la memoria de la víctima.

Un aspecto crucial del análisis de Abramson es la distinción entre el gaslighting interpersonal y el «gaslighting estructural». Si bien reconoce que las estructuras sociales injustas pueden crear un terreno fértil para el gaslighting, argumenta que el término debe reservarse para las interacciones interpersonales, es decir, relaciones de pareja, familiares, laborales y en contextos de discriminación. Según la autora, confundir ambos conceptos puede diluir la gravedad del gaslighting como forma de abuso individual.

Si bien reconoce que las estructuras sociales pueden facilitar el «gaslighting», la autora enfatiza que se trata de un acto deliberado llevado a cabo por individuos y no por instituciones por ejemplo.

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Un antídoto a la sobreconfianza

En mi publicación anterior, escribí cómo la humildad, el estudio constante y la apertura mental pueden ser pilares para forjarnos opiniones bien fundadas, esenciales para comunicar y defender nuestras ideas con confianza.

Esta base sólida nos permite expresarnos con seguridad. Sin embargo, hay que mantener un delicado equilibrio, ya que la línea entre la confianza informada y el exceso de confianza es delgada y fácil de cruzar.

Ahora, me dirijo al otro extremo del espectro: el exceso de confianza y la falta de humildad, dos ingredientes que irónicamente alimentan la ignorancia en lugar de combatirla. 

Aquí te ofrezco una serie de antídotos que si se aplican conscientemente, pueden evitar que caigamos en la trampa de la sobreconfianza.

1. Humildad ante el desconocimiento: Siempre es mejor admitir cuando no sabemos algo, en lugar de disfrazar nuestra ignorancia con falsa confianza. Este es el primer paso hacia un aprendizaje de verdad.

2. Reconocer nuestras limitaciones: Todos tenemos una «zona de incompetencia». Identificarla y respetarla nos ayuda a evitar hablar con autoridad sobre temas que no dominamos. Delinea tu círculo de competencia.

3. Conocimiento no es transferible por que si: Ser experto en un campo no nos convierte automáticamente en autoridades en otro. Cada disciplina tiene sus particularidades y merece nuestro respeto y esfuerzo para ser comprendida.

4. Evitar soluciones simplistas: Los problemas complejos raramente tienen respuestas fáciles. Adoptar una visión sistémica nos permite apreciar y abordar esa complejidad con el cuidado y esmero que merece. Las soluciones simples son para problemas simples.

5. Información de calidad: Es importante buscar datos y perspectivas que no solo confirmen nuestras creencias previas. El conocimiento se construye sobre la diversidad de fuentes y puntos de vista.

6. Escucha activa: La verdadera sabiduría a menudo se encuentra en el diálogo con aquellos que no están de acuerdo con nosotros. Escuchar con la intención de entender, no solo de responder, puede ser revelador para tus ideas y creencias.

7. Conocer ambos lados del argumento: Una opinión sólida es aquella que ha sido desafiada. Comprender los contraargumentos tan profundamente como los argumentos a favor afina nuestro criterio.

8. Aprendizaje constante: La ignorancia no es un pecado, pero estancarse en ella sí puede serlo. La educación es un viaje sin destino final, donde cada paso cuenta. El aprendizaje es para siempre, no importando la etapa donde te encuentres.

9. Desconfiar de la complacencia: Cuando creemos saberlo todo sobre algo, es probablemente un indicador de que nuestro conocimiento es superficial. La sobreconfianza es una señal de alerta que no debemos ignorar.

10. Introspección: Preguntarnos regularmente si estamos siendo víctimas de la sobreconfianza o cerrando nuestra mente a nuevas ideas puede mantenernos en el camino correcto hacia crecimiento intelectual.

Para concluir, una confianza bien robusta nace de una postura de humildad intelectual. Reconocer nuestros límites y nuestra ignorancia, es lo que nos permite construir una base de conocimientos fuerte y confiable.

La idea es mantener siempre una actitud crítica hacia nuestras propias convicciones para seguir aprendiendo.

Sobre tener opiniones

Tiempo y esfuerzo, esto requiere lograr y tener una opinión informada. Los pensamientos superficiales no son suficientes. Tenemos que profundizar, tal como cuando desarrollamos una habilidad.

Antes de hablar de un tema, debes identificar los mejores argumentos en contra de tu posición. Si no puede presentarlos bien, no podrá dominar la discusión.

Debes buscar opiniones que difieran de la tuya. No te quedes en tu “burbuja” o cámara de eco.. Escuche otras perspectivas/ideas para eliminar prejuicios.

Tienes que estar dispuesto a cambiar de opinión. Aferrarte a tus ideas sin cuestionarlas te vuelve dogmático y estúpido. Debes adaptarte y aceptar nuevos datos o información. Discutir por discutir e intentar ganar la discusión a toda costa también es poco inteligente.

Determina qué evidencia te haría cambiar de opinión. Si no lo sabes, no comprende bien el problema. Defínelo.

Intenta convertir a tus críticos en aliados en lugar de enemigos. Comprender sus argumentos puede fortalecer o mejorar tu posición.

Admíte cuando no tengas suficiente información sobre algo. En lugar de emitir una opinión infundada, mejor decir «No lo sé».

10 ideas interesantes de «Rewired, la guía McKinsey para superar la competencia en la era digital y de la inteligencia artificial»

Según McKinsey, «Rewired, la guía McKinsey para superar la competencia en la era digital y de la inteligencia artificial» es la ruta definitiva para la transformación digital y de IA.

Sus autores Eric Lamarre, Kate Smaje y Rodney Zemmel sintetizan 5 años de experiencia asesorando a organizaciones alrededor del mundo.

El libro propone un enfoque moderno, poniendo énfasis en las capacidades y personas de la organización.

A diferencia de otros enfoques más antiguos de transformación digital, acá se ve un estilo más moderno para el cómo se enfrentan los desafios de transformación que incluyen los avances en inteligencia artificial

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Somos buenos ignorando el pasado

¿Ignoramos las lecciones que la humanidad ya aprendió a través de los siglos?

Creo que si, bien seguido y lo seguiremos haciendo.

«Los muertos superan a los vivos 14 a 1 dijo Niall Ferguson». Es decir, contamos con vasta experiencia acumulada de todas las generaciones pasadas, pero le damos la espalda una y otra vez a ese valioso conocimiento que vamos heredando.

Generalmente, vamos actuando con un poquito de arrogancia, como si las enseñanzas de la historia no fueran relevantes en nuestra era moderna. Pero al hacerlo, asumimos grandes riesgos. Estamos condenados a repetir errores que podemos evitar y tropezar una y otra vez con las mismas piedras de siempre.

Deberíamos tener un poco de más humildad y estudiar con detenimiento el pasado. Incorporando sus lecciones a nuestras vidas, desde la política hasta la crianza de nuestros hijos.

Necesitamos aprovechar la sabiduría de épocas remotas sobre temas universales: la amistad, las crisis económicas, los métodos de liderazgo. Hay un mundo de experiencias acumuladas esperándonos.

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