La gran mochila que nos impide aprender

Siempre me he preguntado por qué parece que los niños absorben conocimiento como esponjas mientras que nosotros, los adultos, a veces luchamos tanto. Me pasa con mis hijos. Cuando les ayudo con sus tareas, me doy cuenta de lo rápido que entienden las cosas nuevas.

A medida que crecemos y acumulamos experiencias, también cargamos con un «mochila» que a veces nos impide ver las cosas desde una perspectiva mas renovada. Esta mochila está compuesta de creencias, prejuicios, expectativas y hábitos que, aunque en ocasiones son útiles, también pueden ser grandes obstáculos en nuestro proceso de aprendizaje.

Desde pequeños, nuestra familia, la sociedad, y las experiencias nos enseñan «cómo deberían ser las cosas». Así, vamos construyendo una serie de creencias sobre el mundo y sobre nosotros mismos. A veces, estas creencias nos ayudan a enfrentar la vida con cierta seguridad, pero también pueden actuar como cadenas que nos van anclando a una sola forma de ver y entender las cosas.

Recuerdo que cuando era pequeño, me enseñaron que solo había una manera de atarme los zapatos. Y así lo hice siempre. Pero un día, un amigo me mostró otra forma, y aunque era más rápida, al principio no la aceptaba. Me parecía «incorrecta», solo porque era diferente a lo que siempre había conocido.

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Reflexiones sobre el cambio

El cambio es una constante en nuestras vidas, y eso incluye nuestro propio cambio personal.

A medida que crecemos y nos desarrollamos, nuestras actitudes, creencias, comportamientos y perspectivas pueden transformarse en respuesta a nuevas experiencias, conocimientos y desafíos. Estos cambios pueden ser graduales o repentinos, positivos o negativos, pero son inevitables.

Yo, por ejemplo, he cambiado mucho desde que me casé y me convertí en padre.

Sin embargo, es cierto que nuestras mentes tienen la tendencia a buscar coherencia y consistencia. Así, muchas veces, creamos narrativas retrospectivas que intentan encajar nuestras acciones y decisiones pasadas en una historia coherente y lógica. Al hacerlo, a veces olvidamos o minimizamos los cambios que hemos experimentado, y nos percibimos a nosotros mismos como si siempre hubiéramos sido de una cierta manera.

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10 ideas interesantes de «Company of One» de Paul Jarvis

En «Company of  One», Paul Jarvis presenta un nuevo enfoque para los negocios: mantenerse deliberadamente pequeño en lugar de buscar expansión y crecimiento continuo.

Algo totalmente opuesto a lo pregonado y difundido en cientos de miles de libros publicados alrededor del planeta

Jarvis explica cómo iniciar y administrar una empresa reducida, que no necesariamente debe ser de una sola persona sino un grupo pequeño dentro de una organización más grande. Plantea que lo pequeño tiene múltiples ventajas.

Una de las ideas es que en una empresa pequeña se tiene contacto cercano con los clientes, por lo que se conoce bien sus necesidades. Esto contrasta con grandes corporaciones que deben investigar constantemente las preferencias de sus clientes.

Otro aspecto clave que destaca Jarvis es la importancia de la resiliencia, autonomía, velocidad y simplicidad al administrar una «empresa de uno». Se debe comenzar de forma simple y ejecutar rápidamente las ideas.

Si bien mantenerse pequeño suena ideal, el autor advierte que esto requiere tiempo dedicado a tareas como marketing y administración. Y esto es evidente, hay desafíos en «ser tu propio jefe.»

Una de las recomendaciones es definir límites financieros claros de lo que se quiere ganar. Y en caso de necesitar financiamiento, el crowdsourcing es preferible al capital de riesgo. Ante esto último no está tan en sintonía con la cultura latinoamericana.

Para Jarvis, competirás por medio de un servicio personalizado y no por crecimiento. Si, el crecimiento no es importante acá. Debes mostrar tu lado humano y generar confianza y empatía con los clientes.

En resumen, el libro plantea los beneficios de limitar intencionalmente el tamaño como un camino alternativo, donde la cercanía con el cliente es la clave.

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Sobre el manifiesto tecno-optimista de Marc Andreessen

Soy un entusiasta de la tecnología. Mis amigos, conocidos y familiares estarían de acuerdo con esa premisa.

Creo firmemente que la ciencia y tecnología son la base de nuestro desarrollo y bienestar futuro, pero hasta cierto punto. Como todo en la vida, los extremos no le hacen bien a la humanidad.

El manifiesto «The Techno-Optimist Manifesto» escrito por el inversor Marc Andreessen, defiende la tecnología frente a varias críticas, enfatizando su papel como un motor del crecimiento social y solución a numerosos problemas.

La narrativa contrasta las visiones pesimistas sobre el impacto de la tecnología, eso si,  con una perspectiva hiper contra optimista sobre su potencial para abordar problemas como la pobreza, las pandemias y las restricciones de recursos.

Hay que considerar que este manifiesto no es una opinión más. Los gobiernos deberían tomarse muy en serio su contenido, ya que prácticamente representa la visión de Silicon Valley sobre el futuro, o más bien, el futuro que ellos mismos pretenden construir.

Silicon Valley tiene los recursos y la capacidad para moldear el panorama tecnológico global. Sus ideas y ambiciones podrían hacerse realidad más temprano que tarde.

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Cuando el qué dirán nos paraliza

Todos hemos sentido alguna vez esa sensación incómoda de que los demás nos juzgan o desaprueban. Eso que conocemos como «vergüenza».

A diferencia de la culpa, que viene de dentro, la vergüenza depende de cómo nos ve un grupo. Tememos quedar mal, hacer el ridículo, parecer tontos.

Un poquito de vergüenza puede ser bueno. Puede evitar que hagamos cosas dañinas o tontas en público. Pero demasiada vergüenza también puede paralizarnos.

Hoy, con las redes sociales, es fácil pasarse. Un comentario fuera de lugar puede hacerte blanco de críticas masivas. Puedes terminar «cancelado» en cuestión de horas.

Muchas veces, esos castigos digitales son desproporcionados. No buscan corregir, sino destruir reputaciones.

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El poder oculto de los equipos pequeños

Trabajar en equipo es una gran idea. Pero cuidado, los equipos también tienen una cara oculta.

Hace más de 100 años, Maximilien Ringelmann descubrió que los miembros de un equipo ejercen mucho menos esfuerzo del que son capaces individualmente. ( aquí puedes leer un abstracto de un experimento tirando la cuerda)

Cuanto más grande el equipo, menor el esfuerzo individual.

Este «efecto Ringelmann» significa que los equipos rinden siempre por debajo de su potencial teórico. También podríamos llamarlo como «flojera social»

La coordinación deficiente y la dilución de responsabilidad hacen que la productividad real sea menor que la suma del talento.

El efecto fue descrito por primera vez por el ingeniero agrícola francés Maximilien Ringelmann en 1913

En Amazon, Jeff Bezos instituyó una regla «cada equipo interno debe ser lo suficientemente pequeño como para poder alimentarlo con dos pizza».

Un ejemplo práctico.

Imagina una fábrica de alimentos y donde hay un equipo de 10 personas. Cada una de ellas tiene una tarea específica, como mezclar ingredientes o empacar productos.

El efecto Ringelmann es como cuando en un partido de fútbol, algunos jugadores piensan «Hay muchos en el equipo, si yo no corro tanto, los demás lo harán». Entonces, se esfuerzan menos porque piensan que hay otros que harán el trabajo.

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