Categoría: Notas y resúmenes de libros

Mejora tu juego de Alan Stein Jr. | Resumen y notas

Aunque suelo evitar libros sobre liderazgo (a menos que sean clásicos antiguos sobre personajes históricos o héroes de guerra), decidí darle una oportunidad a «Raise Your Game», principalmente a las buenas críticas que había leído en goodreads.

Me interesó especialmente el hecho de que el autor no es un «académico-ratón-de-biblioteca-universitario», sino un entrenador exitoso de la NBA, un hombre con la piel en el juego.

Raise Your Game trata sobre ¿cómo ganar?. Alan Stein ha entrenado durante al menos 15 años en la NBA. Toda esta experiencia le ayudó a formar la base de un sistema que consta de 15 cualidades necesarias para ganar en los deportes y según el autor, también en los negocios y la vida misma.

El libro aborda los 3 clásicos problemas que enfrentan quienes toman decisiones: liderazgo ineficaz, disfunción del equipo y bajo rendimiento.

Sobre el Autor

Alan Stein, Jr. es un entrenador de la NBA y mentor. Sus métodos se utilizan para entrenar equipos de negocios.

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Pensando en sistemas y modelos mentales: piensa como un súper pensador

«Las cosas en sí mismas no son buenas ni malas; es nuestro pensamiento el que las hace así», dice Shakespeare a través de Hamlet.

La vida es el resultado de nuestro pensamiento. El pensamiento puede correr veloz por la autopista marcada, o puede zigzaguear por senderos equivocados, llevándonos a lugares que no deseamos. Hay muchas formas de pensar sobre la realidad, pero solo algunas nos ayudan a transformar esa realidad en nuestro beneficio.

Marcus Dawson ha estudiado las obras más relevantes en el campo de la ciencia cognitiva y ahora ofrece al lector una instrucción poco común: una guía para utilizar nuestro propio pensamiento. En su libro, se encuentran herramientas mentales clave que nos ayudan a pensar con claridad en una amplia variedad de situaciones de la vida.

 

Por qué leerlo

  • Para aprender a reconocer y neutralizar las ilusiones que crea nuestro cerebro.
  • Obtener un conjunto de herramientas mentales que ayudan en diversas situaciones de la vida.
  • Adoptar una nueva perspectiva de la realidad, poco común pero inspiradora.

Sobre el autor
Marcus P. Dawson es un especialista en pensamiento sistémico, crítico y analítico. Ha dedicado muchos años al estudio de las investigaciones científicas más relevantes sobre el cerebro, el pensamiento y el proceso de toma de decisiones. Es autor de tres libros sobre el pensamiento.

Cómo pensar de manera sistémica

¿Qué es la complejidad?

Existe un error que ha costado muy caro a la humanidad a lo largo del tiempo. Este error es pensar que el mundo es simple. Que todo se reduce a uno o dos factores clave. «Todo es por el dinero». «Lo importante es estar en el lugar correcto en el momento correcto». «Todo es culpa de…» Aquellos que piensan de esta manera están destinados al fracaso.

¿Por qué? Porque todos los fenómenos existen de manera sistémica, están conectados entre sí por diversos factores, circunstancias y causas. Así es como surge la complejidad. Cuanto más difícil es entender y predecir un fenómeno, más complejo lo consideramos. Hay muchos niveles de complejidad.

Elegir qué comer en el desayuno no es una tarea compleja, si estás acostumbrado a comer alimentos fácilmente accesibles todos los días.
Elegir los azulejos para el baño en un nuevo apartamento es una tarea más compleja: necesitas decidir el estilo, entender tus preferencias.

Predecir el clima de mañana en la ciudad es una tarea muy compleja, ya que el clima depende de muchos factores que requieren cálculos complejos (aunque la ciencia está aprendiendo a hacerlo mejor).

Complejidad y no linealidad

Todos los problemas que requieren un enfoque sistemático tienen características comunes:

  • Son recurrentes, no únicos.
  • Son urgentemente relevantes.
  • Tienen una historia que ha sido bien estudiada, pero todavía sin una solución clara.

Muchos libros sobre pensamiento convergente o creativo se reducen a ideas sobre el pensamiento sistémico. Después de todo, tanto el pensamiento convergente como el creativo son la capacidad de ver oportunidades y encontrar las mejores soluciones.

Cualquier oportunidad es buena o mala solo en relación con otra oportunidad. Aquí radica la importancia de las conexiones sistémicas.

Es importante distinguir entre procesos lineales y no lineales. Los procesos impulsados por una causa que lleva a un solo efecto son lineales. Los eventos se desarrollan de manera no lineal cuando hay muchos escenarios posibles de eventos en un sistema.

Nuestra propia vida es un proceso no lineal. Nos movemos desde el nacimiento hasta la muerte, pero nuestro camino no es una curva perfecta, sino que se ajusta constantemente por circunstancias.

Explicar la no linealidad es una de las funciones de la teoría del caos, una de las disciplinas científicas más dinámicamente desarrolladas. Según esta teoría, el caos no es en absoluto una antítesis del orden: es simplemente otro nivel de orden.

Fácil o correcto

El pensamiento sistémico no es una configuración básica de nuestra mente. Todo lo contrario: en cada momento, solo vemos una pequeña parte del mundo, solo algunas características del problema.

Y no queremos ver diferentes conexiones porque el cerebro prefiere soluciones fáciles a las correctas. El psicólogo Daniel Kahneman ve esto como una colisión entre dos tipos de pensamiento. El primero es rápido pero intuitivo. El segundo es lógico, consciente, pero lento.

Todo se debe a nuestro pasado. Aquellos ancestros que escuchaban un ruido sospechoso en los arbustos y preferían alejarse de esos arbustos de inmediato, sospechando que podría haber un tigre, tenían más posibilidades de sobrevivir.

Claro, también había quienes se demoraban, reflexionando si realmente era un tigre o solo el viento. Sin embargo, a esos pensadores les iba mucho menos bien. Todos somos descendientes de aquellos que preferían actuar en lugar de razonar.

El pensamiento sistémico es algo que necesita ser dominado, y no solo en la escuela o la universidad. En este camino, una persona pasa por varias etapas:

1. No se da cuenta de que su pensamiento podría estar plagado de problemas, aunque esto suele ser lo más común (aquellos que no reflexionan sobre los principios según los cuales realmente funciona el mundo, no se destacan por su iniciativa o agilidad).

2. Se da cuenta de que sus formas de pensar sobre la realidad no siempre son productivas: «algo está mal».

3. Intenta trabajar en ello y gradualmente llega a la idea de la práctica regular (de lo contrario, regresa al primer nivel).

4. Nota que sus vistas del mundo están experimentando cambios significativos.

5. Se convierte en lo que se llama una persona perceptiva.

¿En qué etapa te encuentras ahora? De cualquier manera, las futuras investigaciones de Dawson seguramente te serán útiles.

Cómo pensar sobre cómo piensas

La tarea más relevante que enfrentamos cada uno de nosotros es reflexionar sobre cómo pensamos. Desafortunadamente, la mayoría simplemente no tiene tiempo para esto. Viviendo según un guion habitual, gastamos tiempo en cosas que:

– Lamentamos errores pasados y nos preocupamos por el futuro;
– Hacemos muchas cosas de una manera habitual, pero no muy eficaz, sin pensar si podría hacerse de otra manera.

El sabio romano Séneca se maravillaba: «Somos vigilantes al guardar la herencia de nuestros padres, pero cuando se trata de gastar tiempo, somos excesivamente derrochadores, aunque esto es precisamente donde la frugalidad es digna de respeto… No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho».

En la vida de cada persona hay momentos en los que se aburre o navega sin pensar en internet. Usa ese tiempo para responder algunas preguntas:

– ¿Qué de lo que hice hoy me ayudó a alcanzar mis objetivos?
– ¿Qué de lo que hice hoy me proporcionó una lección para el futuro?
– ¿Me entregué hoy al desánimo y otros pensamientos negativos?
– Si pudiera vivir este día de nuevo, ¿qué haría de manera diferente?

Registra las respuestas a estas preguntas. Haz de esta una práctica regular. Con el tiempo, notarás que hay temas recurrentes, temas e incluso frases en tus juicios. Ese es tu patrón de pensamiento. Ahora puedes cambiarlo.

Cómo cambiar tu patrón de pensamiento: cuatro reglas

1. Adopta nuevas configuraciones intelectuales. Por ejemplo, quizás consideres importante desarrollar la conciencia plena o has pensado en la importancia del pensamiento imparcial. Dedica una semana a enfocarte en este aspecto. Aprende nueva información sobre ello e inmediatamente aplícala. Evalúa todo lo que sucede en tu vida durante ese tiempo a través del prisma de esta cualidad.

Trabajar en un rasgo de carácter profundo (como el coraje, la persistencia, etc.) llevará más tiempo. Es importante prestar atención no solo a lo que haces de acuerdo con tus nuevas configuraciones conscientes, sino también a lo que haces por costumbre. Cualquier pensamiento negativo que venga automáticamente a tu mente es importante suprimir, soltar o ignorar de inmediato. Parece que los pensamientos vienen a nuestra mente sin preguntar. En realidad, elegimos en qué pensar, solo que no reflexionamos sobre por qué queremos pensar en eso.

2. Lleva un diario de todo lo que consideres significativo. Registra situaciones que te llamen la atención y cómo reaccionas ante estos eventos. Recuerda: no hay emociones buenas o malas; cada emoción es una señal de lo que es importante para ti. Sé lo más específico posible en tus descripciones. Luego, analiza primero la situación y tu reacción, y después tu registro sobre ella. ¿Qué enseñanzas te dejó esa situación y tu reacción a ella? ¿Qué dice esto sobre tu mundo interior?

Las situaciones que afectan nuestro ego merecen especial atención. Todos somos, en cierto grado, egocéntricos y prejuiciosos hacia los demás. Reflexiona sobre las situaciones en las que tu ego prevaleció y las consecuencias que esto trajo.

Recuerda que, en un nivel profundo, estamos configurados de manera bastante directa: nuestro cerebro sabe reaccionar a las amenazas de dos maneras: atacando el peligro o evitándolo (la respuesta de «lucha o huida»). Es importante reconocer qué opción se activa en tu caso. Piensa en tres situaciones en las que hayas reaccionado de cierta manera. ¿Qué tan exitosas fueron estas reacciones para ti?

3. Busca algo positivo en todo lo que usualmente consideras negativo. Anota o reflexiona cada día sobre dos cosas por las que estás agradecido. Esto entrenará a tu cerebro para ver que siempre hay múltiples perspectivas en cada situación.

4. Analiza tu entorno. El entrenador de negocios Jim Rohn dijo famosamente: «Eres el promedio de las cinco personas con las que pasas más tiempo». En otras palabras, «Dime con quién andas y te diré quién eres». ¿Cuáles son las actitudes de las personas con las que más te relacionas? ¿Con qué frecuencia te esfuerzas por cumplir con sus expectativas?

Cómo resolver cualquier problema en cuatro pasos

La vida puede traer cualquier cosa, pero puedes manejar los problemas de manera más eficiente utilizando el algoritmo sistemático IDEA:

Paso 1. Identifica el problema. A menudo, las personas confunden un problema con otro. Por ejemplo, una chica quiere perder peso, pero su verdadero problema no son los kilos de más, sino la insatisfacción con su propia apariencia (por eso las personas sufren de anorexia). Por lo tanto, no preguntes qué te pasó, sino por qué ocurrió.

Prepárate para hacer esta pregunta tres, cinco, diez veces hasta que agotes la situación. En el momento en que el siguiente «por qué» no tenga sentido, el problema estará bien definido. Ten en cuenta que la forma de hacer la pregunta es muchas veces más productiva que una simple afirmación.

Paso 2. Desarrolla soluciones al problema. Una causa raíz del problema puede requerir una serie de soluciones o la elección de la mejor. Hay muchas maneras de elegir la solución adecuada. Si se trata de un problema doméstico o personal, a veces es suficiente una hoja de papel en la que se anoten todos los pros y los contras. En las corporaciones se utiliza el análisis SWOT.

En esta etapa, es importante no solo sugerir una forma de resolver, sino también evaluar las perspectivas. ¿Cómo afectará la solución a ti o a tu empresa a largo plazo? ¿Qué sucederá si el problema no se resuelve — cuánto perderás? ¿El costo de resolver el problema será mayor que el problema en sí? ¿Cómo medirás el éxito buscado y cuán grande será?

La elección de la solución está respaldada por la información recopilada, pero no toda la información es relevante. Da preferencia a los datos que te incitan a pensar de manera nueva. Si todos los nuevos datos simplemente confirman el statu quo, no son muy útiles.

Es igualmente importante probar rigurosamente la solución elegida (especialmente si se trata de una solución corporativa). Discútelo, pero no busques unanimidad.

Recuerda el fenómeno de la «pereza social»: cuanto mayor es el equipo, menor es la participación personal de cada miembro en el trabajo (en otras palabras, muchos prefieren quedarse callados durante la discusión). Al proponer una solución, muestra no entusiasmo, sino preocupación: esto motivará a tus colegas a reflexionar contigo.

Finalmente, después de refinar la solución y asegurarte de que todos la entiendan de la misma manera, documéntala: deja que la idea se visualice.

Paso 3. Ejecuta el plan

Paso 4.  Es importante no solo constatar la efectividad de la solución, sino también medirla, como se planificó en el segundo paso. Determina si es necesario ajustar la solución en las circunstancias actuales.

Es poco probable que puedas resolver un problema rápidamente o resolverlo en absoluto si:

– Confundes hechos con opiniones;
– No estás dispuesto a aceptar hechos porque contradicen tus percepciones de la realidad;
– Ves el problema solo en tu imaginación, pero no lo has observado en persona — en las circunstancias donde realmente ocurre.

Resolver problemas es una habilidad, pero a algunos les resulta más difícil. No todos reaccionan a las dificultades con el entusiasmo de los socorristas de Malibú. Incluso la simplicidad del método IDEA puede causar apatía. Si el mal humor se convierte en la norma, no ignores el apoyo de los demás. No olvides felicitarte por cualquier acción exitosa. Pero recuerda que una melancolía prolongada puede ser un signo de depresión, la cual requiere atención médica.

Pensamiento estratégico e intencional

Cómo pensar estratégicamente

El pensamiento sistémico siempre implica pensar a largo plazo. Sin embargo, el mundo parece cada vez más complicado e impredecible, y las personas dejan de creer en los planes. «Habíamos planeado tanto en diciembre de 2019, pero luego llegó el COVID…» Y nos inclinamos por acciones espontáneas a corto plazo: renunciamos al trabajo de repente, compramos dólares a 120 rublos.

Pero la verdad es que en cualquier momento puede suceder cualquier cosa. De todos modos, vamos a actuar. Sin embargo, nuestras acciones pueden ser más consideradas, más prudentes. Por lo tanto, el pensamiento estratégico debe ser una opción obligatoria en nuestra mente.

Pensar estratégicamente significa saber establecer prioridades. Todos hacemos esto (dedicamos cierto tiempo al trabajo, cierto tiempo a la familia), pero no siempre conscientemente. Aquí está el plan de acción.

  • No esperes tiempos difíciles, evalúa el balance de tu vida ahora: a qué y cuánto tiempo dedicas.
  • Una vez que hayas definido tus prioridades, sentirás lo que algunos llaman de manera grandilocuente «misión». Sí, cada uno de nosotros trabaja no solo para no morir de hambre. Nuestras actividades tienen un significado más alto. Muchos coaches dan un buen consejo: piensa en ti mismo como en una startup. ¿En qué inviertes energía? ¿A qué aspiras? ¿Qué esperas lograr? Así conectarás tu misión con metas concretas hacia las cuales te esfuerzas ahora.
  • Anota estas metas.
  • Evalúate desde tres perspectivas: cuáles son tus fortalezas; cuáles son tus principales debilidades; qué te falta para alcanzar tus metas establecidas.
  • Evalúa tu entorno: qué puede ofrecerte; qué problemas puede plantear; cómo puede amenazar tus metas.
  • Elabora un plan de acción para cada meta. Preguntas clave para el plan: qué (la esencia de tu meta); cómo (métodos para alcanzarla); cuándo (plazos); con qué o con quién (recursos, apoyo).
  • No dividas el camino hacia la meta en pasos demasiado pequeños, sin embargo, haz que los objetivos intermedios sean fácilmente medibles y alcanzables.

La principal ventaja de la planificación es que desglosas la situación en partes, ves las interconexiones entre ellas y atraes nueva información que complementa tu visión del mundo. Los vacíos en ella se reducen. Comienzas a ver el bosque por los árboles. En otras palabras, piensas de manera sistémica.

Para estar preparado para las sorpresas, primero debes entender el mundo a tu alrededor. Esto incluye tanto el espacio físico como el mental. Ordena ambos. Establece una rutina diaria. Haz listas de tareas. No guardes todas las preocupaciones en tu mente — para eso existen diferentes aplicaciones o al menos un calendario de escritorio. Acostúmbrate a lidiar con pequeñas preocupaciones la víspera de un nuevo día, para que la mañana no transcurra apresuradamente.

Cómo crear una intención: tres pasos

Los antiguos filósofos estoicos, cuya filosofía se caracterizaba por su practicidad, tenían un concepto fascinante llamado προαίρεσις (proairesis). En diferentes contextos, esto se traduce como «elección», «elección preferida», «voluntad», «libre albedrío», «intención moral».

Deberíamos adoptar este concepto. A menudo tratamos las intenciones como algo mundano («Tengo la intención de hablar con él hoy»). O las confundimos con objetivos. Pero no se trata solo de metas mundanas que establecemos para un mes o un año.

No se trata de qué logramos exactamente, sino de cuán conscientemente lo hacemos. El pensamiento intencional nos permite no ser seducidos por cualquier pensamiento que venga a la mente. Evita que nos desviemos del camino. Nos impide vivir en piloto automático. El pensamiento intencional nos hace imparciales.

Paso 1. Crea un hábito. Dedica cinco minutos cada mañana para formular tu intención para el día que comienza. ¿Cómo vivirás este día? ¿A qué aspirarás? Anota tu intención. Debe ser específica, creativa si es posible y siempre inspiradora — guiarte hacia un nivel más alto de vida espiritual.

Los estoicos hacían justamente eso. Al principio o al final de cada día, el emperador romano Marco Aurelio, uno de los estoicos más famosos, dedicaba unos minutos a su diario para reflexionar sobre el día.

Otro filósofo estoico, Epicteto, usaba una lista de preguntas para esto. Instruía a sus alumnos: «Tan pronto como te levantes al amanecer, reflexiona: ‘¿Qué me falta para no ser susceptible a las pasiones? ¿Qué me falta para la serenidad? ¿Quién soy? ¿Un cuerpo efímero, propiedades, buena fama? Nada de eso. Pero, ¿qué entonces? Soy un ser vivo con razón’. ¿Cuáles son entonces los requisitos para ello?»

Paso 2. Sé consciente de tus intenciones a lo largo del día. Deja que los pensamientos sobre ellas acompañen cualquier actividad. Establece recordatorios en tu teléfono para que sus alertas te mantengan enfocado en la intención clave del día.

Paso 3. Sé paciente. No todo se logra de inmediato. El mundo te distraerá. Sé tolerante con los fracasos: son compañeros de la experiencia. En la vida, solo hay un fracaso verdadero: no aprender nada de tus errores.

Cómo convertir la orientación a objetivos en un hábito: 10 reglas

1. La orientación a objetivos es la hermana de la motivación. La motivación no aparece hasta que los beneficios del objetivo deseado superen los del estado actual. Además, la motivación, como el apetito, llega «mientras se come». En otras palabras, si quieres estar motivado, no vale la pena ver otro video sobre el tema: es mejor hacer algo para alcanzar tu objetivo.

2. Pregunta frecuentemente «¿Qué puedo hacer con esto?» aplicado a diferentes situaciones. Así, tu mente aprenderá a buscar soluciones.

3. Asume la responsabilidad. Solo tú decides cómo gastar tu tiempo, a qué prestar atención, cómo gastar tu energía. La elección es tuya: cada hora, cada minuto.

4. Evita la multitarea. Como dice el viejo chiste de los camioneros estadounidenses: «Si conduces con una mano y abrazas a tu chica con la otra, no harás bien ninguna de las dos cosas».

5. Vive en el presente. Si decides cambiar algo, cámbialo ahora. Si piensas hacer algo, hazlo ahora o al menos comienza.

6. Inspírate en tu visión. El cerebro no distingue bien entre lo real y lo imaginario, pero es susceptible a las sugerencias. Por lo tanto, es útil imaginar la vida deseada.

Crea un «tablero de visión» que capture tus aspiraciones. Lee biografías de personas exitosas e inspírate en sus principios. Practica técnicas de visualización. Sin embargo, el objetivo deseado debe ser deseado por ti mismo; la «necesidad» ajena no funcionará aquí.

7. Valora la simplicidad. Crea planes ejecutables, no sobrecargados con detalles innecesarios. Cree en pequeños, pero consistentes pasos hacia el objetivo.

8. Valora tu atención tanto como valoras el dinero. El contenido en internet parece gratuito, pero cada uno de nosotros lo paga con su atención. Nuestras capacidades de concentración son limitadas.

Invierte tu atención en grandes tareas intelectuales que tengan una importancia primordial para ti. Para no cansarte, alterna con tareas más pequeñas pero útiles (navegar en redes sociales y ver videos divertidos no cuentan como tareas pequeñas).

9. Gestiona tu tiempo. Se han escrito decenas de libros sobre gestión del tiempo, pero los principios principales son simples: divide grandes proyectos en partes pequeñas («come el elefante por partes»), resuelve las tareas desagradables primero («come la rana primero»), y toma descansos (por ejemplo, usando el método Pomodoro).

10. Alégrate de tus logros. Incluso un pequeño progreso merece un estímulo mental. El cerebro debe acostumbrarse a la idea de que todo lo que haces lleva a un mejor futuro, a la alegría, al sueño anhelado. Como resultado, la lista de tareas diarias dejará de percibirse como una carga y más como una búsqueda.

La orientación a objetivos, la perseverancia, la pasión — eso es lo que nos hace felices y resilientes. Y ser optimista es beneficioso. Sí, nuestro cerebro ama los escenarios negativos, y subconscientemente consideramos una visión optimista del mundo como ingenua.

Sin embargo, precisamente una actitud positiva, no el escepticismo irónico y mucho menos el pesimismo sombrío, te servirá en situaciones difíciles:

– Las personas alegres ven en cualquier desafío una oportunidad para aprender algo.
– Ellos no «pagan de más» por un problema con sus emociones, sabiendo evaluar su verdadera magnitud.

Cuanto peor te sientes, más insistentemente el cerebro te empuja hacia soluciones simples (y equivocadas). Por eso es importante cuidarte en tiempos difíciles: dormir lo suficiente, moverte, alimentarte bien, dedicar tiempo a tus actividades favoritas.

Pero, ¿qué es lo que gobierna nuestros pensamientos?

Parece que todo este libro es una apología de la racionalidad. Sin embargo, nunca lograremos desconectar completamente las emociones, ni tampoco deberíamos intentarlo. Aquí hay una observación interesante de los neurobiólogos: las personas que sufren de trastornos emocionales, sumidas en la depresión, tienen muchas más dificultades para tomar incluso las decisiones más simples, como elegir el desayuno.

En otras palabras, las emociones son el combustible de nuestras decisiones. La cuestión es solo asegurarse de que no oscurezcan la realidad de las cosas. Confía en tu intuición en la fase de generación de ideas, pero ejecútalas según el plan trazado.

Cuando participes en la discusión conjunta de ideas, recuerda: solo podemos convencer a nuestro interlocutor de una forma: no abrumándolo con argumentos racionales, sino inspirándolo con nuestra propuesta, y esa inspiración debe surgir en nuestro compañero por sí misma. Las emociones no se pueden imponer, pero sí se les puede ayudar a surgir.

Realidad vs modelos mentales

¿Cómo es el mundo que nos rodea?

Ninguno de nosotros sabe cómo es realmente la realidad. Toda la diversidad de nuestros sentidos se crea a partir de flujos de ondas sonoras, fotones y moléculas de sustancias olorosas.

El médico británico James Le Fanu expresó esta increíble experiencia, que nos resulta intuitivamente incomprensible, mejor que nadie: «Aunque sentimos irresistiblemente que el verde de los árboles y el azul del cielo fluyen hacia nuestros ojos como a través de una ventana abierta, las partículas de luz que llegan a nuestra retina son incoloras, al igual que las ondas sonoras que golpean el tímpano son silenciosas, y las moléculas olorosas no tienen olor.

Todas estas partículas subatómicas de materia se mueven en el espacio de manera invisible e ingrávida».

Dicho de otra forma: no hay nada que sea «en realidad». Así, la mayoría de las aves pueden ver en el espectro ultravioleta, pero nosotros no.

¿Cuál es el mundo más «correcto»: el nuestro o el de las aves? Ninguno, todo depende de la estructura cerebral de cada ser vivo. Y el principio general es el siguiente: pensamos en la realidad empaquetándola en diferentes modelos mentales, patrones, plantillas. Al hacerlo, cartografiamos el mundo que nos rodea en nuestra mente.

Mapa y territorio

El lingüista polaco y creador de la ciencia llamada «semántica general», Alfred Korzybski, acuñó la expresión: «El mapa no es el territorio». El problema es que constantemente tomamos los «mapas» (nuestras percepciones de la realidad) como «territorio» (la realidad tal cual es).

De ahí surge el efecto placebo. Es por eso que muchos experimentos médicos son a ciegas: los sujetos no deben saber si reciben el medicamento real o no, para que su propio cerebro no los engañe.

No existen modelos mentales universales («mapas») — simplemente hay muchísimos. Cualquier modelo mental simplifica la realidad, pero cuántos más modelos mentales estén instalados en tu conciencia, más complejo aparecerá el mundo que te rodea.

Modelos mentales para toda ocasión

A continuación se describen 23 modelos mentales, divididos en cuatro grupos. Considera estos modelos como diferentes formas de pensar, como herramientas o incluso trucos mentales.

Decisiones y sus consecuencias

Primeros principios. En cualquier concepto, tarea, problema, por más complejo que parezca, hay una deducción básica sobre la cual todo se basa. Es el fundamento de la idea, no se puede derivar de otra cosa. La pregunta clave aquí es: «¿De qué estoy absolutamente seguro? ¿Qué está demostrado sin lugar a dudas?» Una gran parte de nuestros pensamientos son simplemente suposiciones que necesitan ser verificadas.

Pensamiento de segundo orden. Se puede mirar hacia el futuro a diferentes distancias: pensar solo en las consecuencias a corto plazo o considerar los riesgos a largo plazo. El pensamiento de segundo orden nos lleva a preguntar «¿Y qué después?», y a hacerlo tantas veces como sea necesario para estar seguro de las circunstancias previstas.

La navaja de Occam. No te dejes llevar por explicaciones sofisticadas de lo que ha sucedido; la explicación más simple es probablemente la correcta. Los estadounidenses dicen: «Cuando escuches cascos en Wyoming, piensa primero en un caballo y luego en una cebra».

La navaja de Hanlon. No atribuyas a la malicia lo que se puede explicar por estupidez. Entre otras cosas, esto significa que es más productivo buscar una solución al problema que a sus culpables.

Inversión. Del latín «inversio», significa «darle la vuelta, intercambiar». Si no puedes resolver un problema, intenta darle la vuelta. Por ejemplo, en lugar de buscar la mejor forma de hacer algo, piensa en el peor escenario posible y reflexiona sobre cómo evitarlo.

Costos de oportunidad. Al elegir una cosa, renuncias a otra. El concepto de «costos de oportunidad» proviene de la economía. No solo se trata de dinero, sino también de otros recursos importantes como el tiempo y la atención. Por ejemplo, el tiempo pasado a solas con el smartphone es tiempo que no recibieron nuestros seres queridos. Siempre es nuestra decisión qué alternativa es más valiosa.

El síndrome de la rana en agua hirviendo. Si arrojas una rana a agua hirviendo, intentará saltar de inmediato. Pero si la rana está sentada en agua que se calienta gradualmente, no notará el peligro y se cocinará viva. Nos encontramos en una posición lamentable como la de esa rana cuando no hacemos nada en una situación problemática hasta que los eventos toman un giro muy malo. Los psicólogos comparan a las personas que tienden a «cocerse» en los resentimientos hacia los demás con una rana hervida — esta posición inevitablemente socava la salud mental, envenenando lentamente el cuerpo con hormonas del estrés.

Pérdidas y ganancias

Las leyes de Parkinson. El escritor británico Cyril Parkinson formuló varios principios relacionados con la distribución del tiempo y el esfuerzo en la década de 1950.

Primera ley: el trabajo ocupa todo el tiempo asignado para él. La próxima vez que realices un trabajo habitual, intenta establecer límites de tiempo más estrictos; verás que el trabajo se completará a tiempo (y tú estarás más concentrado).

Segunda ley: los gastos aumentan de acuerdo con los ingresos. Claro, puedes mantenerte como una persona con aspiraciones modestas incluso con un salario más alto, pero la forma más segura de evitar esta ley de Parkinson es reservar una cierta cantidad de cada salario.

Tercera ley: el crecimiento de algo lleva a la complejidad, y la complejidad conduce a la crisis. Por ejemplo, cuanto más grande es tu negocio, más esfuerzo se necesita para mantenerlo a flote y más problemas variados lo amenazan.

El truco de la escasez. El psicólogo Stephen Worchel realizó un experimento de «evaluación de la calidad de las galletas»: los participantes se dividieron en dos grupos, el primero recibió un tarro lleno de dulces y el segundo solo un par de piezas. Las galletas eran las mismas, pero los participantes del segundo grupo siempre las encontraron más sabrosas. Valoramos lo que es escaso, incluso si no tiene una calidad diferente. Es por eso que los anunciantes nos atraen una y otra vez con «ofertas limitadas».

Descuento hiperbólico. ¿Qué prefieres: $1,000 en un año o $1,100 en un año y un mes? La mayoría elige la segunda opción, y con razón: una tasa del 10% al mes no está mal. Ahora otra situación: $1,000 hoy o $1,100 en un mes. La mayoría elige los $1,000 hoy, aunque, como en el primer caso, solo tienes que esperar un mes. Este es el fenómeno del descuento hiperbólico: el beneficio se valora más cuanto antes se promete. No nos gusta perder dinero, pero aún menos nos gusta esperar.

Crecimiento exponencial. Es más fácil imaginar este modelo mental usando el ejemplo de los intereses compuestos. Pero no todos usan esta herramienta porque el cerebro es insensible al crecimiento exponencial. De esto trata la leyenda sobre el inventor del ajedrez, que pidió al rey que llenara el tablero con arroz de tal manera que en cada casilla siguiente hubiera el doble de granos que en la anterior. No habría suficiente arroz en toda la Tierra.

Margen de seguridad. En economía, esto se refiere a la diferencia entre el precio de mercado de las acciones y su valor real. Al comprar acciones más baratas, te proteges parcialmente de posibles pérdidas. Por ejemplo, el legendario inversor Benjamin Graham aconsejaba comprar acciones infravaloradas cuando su precio de mercado no superaba los dos tercios de su valor real (es decir, el margen de seguridad es del 30%).

Este método se puede aplicar a muchas áreas de la vida. ¿Qué margen de seguridad tiene tu presupuesto familiar? ¿No estás «pagando de más» con tus emociones por varios contratiempos de la vida? En varias transacciones diarias, debemos esforzarnos por no quedar en números rojos, sino por ganar un margen de seguridad.

Distribución del esfuerzo

El principio de Pareto. El 20% del esfuerzo produce el 80% del resultado. Esta regla se aplica a cualquier ámbito de la vida. El 20% de los productos representa el 80% de las ventas. El 20% de las películas genera el 80% de la taquilla. Usamos el 20% de nuestra ropa el 80% del tiempo.

La matriz de Eisenhower.

Círculo de competencia. Este concepto fue ideado por el inversor más exitoso de todos los tiempos, el multimillonario Warren Buffett: «Es necesario conocer tu círculo de competencia y permanecer dentro de él. No importa cuán grande sea, lo importante es saber dónde está su límite». Charlie Munger, socio comercial de Buffett durante muchos años, agrega: «Debes averiguar dónde están tus talentos. Si intentas tener éxito fuera de tu círculo de competencia, tu carrera será pobre. Esto te lo puedo casi garantizar».

Principio de palanca o apalancamiento. La palanca es el invento más antiguo y eficaz para facilitar el trabajo duro. Cualquier truco doméstico es una pequeña palanca. El principio de la palanca es eficaz cuando se combina con el principio de Pareto y la matriz de Eisenhower: concéntrate en lo importante y olvídate del resto.

Energía de activación. Este concepto de química se refiere a la cantidad mínima de energía necesaria para iniciar una reacción. En un sentido cotidiano, se trata de lo importante que es comenzar, incluso si no se tiene muchas ganas. La propiedad curiosa de nuestro pensamiento es que si empezamos a hacer algo, definitivamente debemos terminarlo.

Ilusión de control. Se ha observado que los jugadores de casino lanzan los dados con la mayor fuerza posible si quieren «sacar» un número alto y con la menor fuerza posible si quieren obtener un número bajo. Tendemos a creer que controlamos más de lo que realmente hacemos. Pero lo que realmente necesitamos es dividir claramente el ámbito de nuestra influencia real de todo lo demás.

Antifragilidad. El pensador Nassim Taleb ideó una clasificación de fenómenos relacionada con diferentes reacciones a los fracasos: frágil, invulnerable y antifrágil. Bajo el impacto del cambio, lo frágil se rompe, lo invulnerable mantiene su forma pero no puede cambiar, lo antifrágil sale de los problemas con un beneficio constante. Por ejemplo, en la literatura, los libros de papel pertenecen a la categoría de invulnerables, los libros electrónicos son «frágiles» (¿qué pasa si tu lector se cae al agua o se va el internet o la electricidad?), la tradición oral es «antifragil».

Pistas y obstáculos

Sesgo de confirmación. Tendemos a prestar atención a la información que confirma nuestro punto de vista ya establecido. En otras palabras, cada uno ve lo que quiere ver, y después, lo que realmente hay. Como en el poema infantil sobre el gato que solo vio el ratón en la alfombra durante su visita a la reina. Esta característica tan compleja y a la vez imperceptible para nosotros mismos es lo que Daniel Kahneman llama el sesgo de confirmación, la madre de los errores mentales.

Efecto Dunning-Kruger. Las personas incompetentes no pueden evaluar el alcance de su incompetencia. Por eso los tontos son tan confiados (o al menos lo parecen). No sabemos lo que no sabemos, pero no todos reflexionan sobre los límites de su ignorancia.

Prueba social. También se le llama «mentalidad de rebaño» o «sentido de pertenencia», dependiendo de la perspectiva del hablante. El escritor Somerset Maugham habló con ironía de este fenómeno: «Las tonterías no se vuelven verdad porque lo digan cincuenta millones de personas». El asunto es que nosotros, como seres sociales, estamos acostumbrados a sobrevivir en grupos y, por lo tanto, a confiar en nuestros semejantes.

Efecto halo. Una cualidad de una persona nos genera tal simpatía o antipatía que afecta nuestra percepción de toda la persona. Según numerosas observaciones de psicólogos, tendemos a percibir a las personas atractivas como más honestas e inteligentes. Además, para ellos es más fácil hacer carrera.

Efecto ancla. En un experimento, los psicólogos les preguntaron a los estudiantes: ¿en qué año Atila, rey de los hunos, fue derrotado en Europa? Primero, les pidieron a los estudiantes que mencionaran sus números de teléfono. Los estudiantes con números de teléfono más altos pensaron que la fecha histórica era mucho más alta que la real, y viceversa. No nos gusta tomar decisiones a ciegas, por lo que nos aferramos a cualquier pista («ancla»), aunque no esté lógicamente relacionada con la respuesta que buscamos.

Modelos mentales de diferentes disciplinas

Diferentes campos de conocimiento nos otorgan diferentes modelos mentales. No es necesario aspirar al universalismo de Leonardo da Vinci o Aristóteles (especialmente porque las ciencias se han vuelto increíblemente complejas desde entonces). Incluso el conocimiento científico básico puede proporcionar modelos mentales útiles que ayuden a ver los problemas desde un nuevo ángulo.

Aquí hay algunos conceptos científicos cuyo campo de aplicación es más amplio de lo que parece.

Teoría de la evolución de Darwin. El principio de selección natural no solo se aplica al mundo de los organismos vivos, sino también al mundo de las ideas (de esto se trata la teoría de memes del biólogo Richard Dawkins). Así, reproducimos los patrones de comportamiento que nos parecen más exitosos; este comportamiento sufre algunos cambios según el entorno y así sucesivamente, todo al estilo de Darwin.

Pensamiento probabilístico. «¿Cuáles son mis posibilidades de…?» Nos hacemos esta pregunta con mucha frecuencia por muchas razones, pero no siempre podemos responder con precisión. La vida está llena de probabilidades. Sin embargo, se pueden calcular usando fórmulas matemáticas, como la fórmula de Bayes.

Teoría de juegos. Esta es una disciplina en la intersección de las matemáticas y la psicología, y trata sobre cómo calcular el propio beneficio en una relación con alguien. Hay juegos de suma cero: en cualquier opción, la ganancia de un jugador significa la pérdida de otro (como en el juego «Piedra, papel o tijera»). Los juegos de suma no cero requieren una coordinación cuidadosa de decisiones (como en el dilema del prisionero).

Teoría de la relatividad. Las ideas de Einstein fueron fundamentales no solo para la física. Es importante para todos nosotros recordar que no podemos comprender completamente la situación de la que somos parte (así como una persona que vuela en un avión puede no sentir físicamente el movimiento). Un punto de vista externo es lo que necesitamos.

Homeostasis/entropía. Estos son conceptos de diferentes ciencias, pero es útil pensar en ellos en el mismo contexto. La homeostasis es la capacidad de un sistema (por ejemplo, nuestro cuerpo) para mantener la constancia a través de reacciones coordinadas. El costo de la constancia puede ser alto: los psicólogos hablan de homeostasis del estrés, cuando una persona se acostumbra tanto a cierto nivel de estrés que, al encontrarse en condiciones más favorables, comienza a arruinar su vida inconscientemente.

La entropía es la medida del desorden de nuestro mundo. El problema fundamental es que nunca disminuye, solo aumenta. Los jardines cuidados se llenan de maleza (por eso hay que cuidarlos). Los edificios se deterioran sin supervisión. El papel se desintegra. Todo en el mundo se mueve del orden al caos, y para que esto no suceda demasiado rápido, se necesitan esfuerzos deliberados.

Jerarquía de necesidades de Maslow. La pirámide de la jerarquía de necesidades es una de las ideas clave en la psicología mundial. Entre otras cosas, prueba que hay una cantidad de dinero que nos hace felices. Según los psicólogos, en los EE. UU. es de $75,000 al año por hogar, y en Alemania y Suiza es de alrededor de 100,000 euros. Con este dinero, las personas sienten que sus necesidades de seguridad están satisfechas y piensan en cosas inmateriales como el significado de la vida.

Además, para diferentes disciplinas científicas, el pensamiento divergente y convergente son importantes. El pensamiento divergente consiste en encontrar múltiples soluciones para un problema («alrededor del problema»). El pensamiento convergente implica algoritmos preestablecidos para resolver problemas («profundizando en el problema»).

Principios para trabajar con modelos mentales

La vida consiste en navegar entre diversos modelos mentales. Algunos parecen la clave para comprender la realidad, mientras que de otros preferimos mantenernos alejados.

Sin embargo, no hay modelos mentales dañinos o útiles, como no hay martillos dañinos o útiles. Cada herramienta es adecuada para una situación específica. Cuantas más diferencias sutiles veas entre distintas situaciones y sus soluciones, más agudo será tu ingenio.

Reduce los riesgos. Al usar diferentes modelos mentales, no siempre es necesario intentar encontrar la mejor solución; lo más importante es minimizar los riesgos. El camino más productivo es obtener el mayor beneficio con el menor riesgo.

Warren Buffett compartió una vez el secreto de su éxito sin precedentes en el mundo de las inversiones: «No aprendí a resolver problemas difíciles. Aprendí a evitarlos». Su colega Charlie Munger agrega: «Es sorprendente cuánto éxito a largo plazo obtienen las personas cuando simplemente intentan no ser estúpidas y no intentan ser muy inteligentes».

No ignores el conocimiento, especialmente aquel que puede destruir tus creencias actuales. Es difícil reiniciar la visión del mundo de una persona de una vez (sin importar cuántos entrenadores con inclinaciones místicas te tienten con esta posibilidad), pero puedes reemplazar gradualmente bloques de hechos y juicios por otros más sólidos.

Usa mapas mentales: son más claros que resúmenes y listas, y son excelentes para analizar situaciones complejas. Puedes crearlos en papel o con aplicaciones especiales. Al recopilar datos, busca apoyo en personas que puedan enriquecer tu conocimiento.

Busca el equilibrio. Hay dos tipos fundamentales de relaciones que guían el pensamiento: «N o N», «N y N». En otras palabras, pensamos en categorías de confrontación o en categorías de cooperación. Puedes reemplazar N por personas, ideas, preferencias, cualquier cosa. Un tipo de relación no siempre es mejor que otro. Revisar diferentes modelos mentales en distintas situaciones te permitirá encontrar su equilibrio.

Aprende a distanciarte. Los psicólogos recomiendan abordar situaciones difíciles refiriéndose a uno mismo en tercera persona. Al hacerlo, en cualquier conversación interna no debe dominar la crítica; es mucho más productivo encontrar una razón para elogiarse o apoyarse. La meditación también ayuda a fortalecer tu observador interno.

Prueba nuevos roles. Cambiamos más rápido de lo que el mundo reacciona a ello. Si hace un año estabas satisfecho con tu estatus y ocupación, pero ahora te molestan, es momento de considerar un cambio.

¿Conoces bien tus hábitos emocionales, tu temperamento? Hay muchos métodos para determinarlo: cuanto más de estos tests realices, más precisas serán tus percepciones sobre ti mismo.

No pienses demasiado. Recuerda que reflexionar y resolver un problema no son lo mismo. Es demasiado fácil atascarse pensando en una situación. Además, tendemos a sobrevalorar las lecciones del pasado: sí, nos ha enseñado mucho, pero el futuro nunca copia las circunstancias anteriores. Si pensar en la situación lleva demasiado tiempo pero no cambia nada en la realidad, es hora de cambiar de táctica.

Escribe algunas creencias relacionadas con la percepción de ti mismo y de otras personas. Se trata de las creencias que hasta hoy considerabas inquebrantables. Ahora hazte estas preguntas para cada creencia: ¿limita tu vida? ¿La mejora? Escribe las respuestas para leerlas más tarde. Es posible que después de familiarizarte más con los modelos mentales mencionados en este libro, estas respuestas ya no te parezcan tan obvias.

No te obsesiones con el resultado. El pensamiento no cambia en un día ni en un mes. Relaciona los objetivos importantes con los modelos mentales correspondientes y traza una ruta hasta el destino final. Sin embargo, no te conviertas en rehén de los resultados.

Las circunstancias pueden cambiar, y el objetivo requerirá ajustes. El resultado puede no ser importante, y esto no siempre significa que la decisión original fue mala. En resumen, es importante disfrutar del proceso de alcanzar la meta y de saber que estás haciendo todo lo posible.

Mira el mundo de otra manera

Stephen King alguna vez dio un consejo a los escritores novatos: «Para escribir al nivel máximo de tu capacidad, debes crear tu propia caja de herramientas y desarrollar la fuerza para llevarla contigo a todas partes. Entonces no tendrás que mirar el trabajo difícil como si fuera una novedad; simplemente tomarás la herramienta adecuada y te pondrás a trabajar».

Lo mismo se puede decir del arte de la vida cotidiana. Cuantas más herramientas mentales diferentes tengamos en nuestra «caja», más hábiles nos volvemos.

Adopta los modelos mentales que te parezcan incomprensibles o que no tengan relación con tu vida. En esa sensación incómoda está la clave del cambio. El mundo no es algo dado para siempre. Nosotros mismos no estamos determinados para siempre. No pierdas la oportunidad de ver la realidad de otra manera. Es la mejor manera de encontrar la mejor solución.

Las 10 mejores ideas:

1. Ver el mundo como algo simple es un error del que debemos deshacernos lo más rápido posible.

2. No sabemos cómo es realmente el mundo. Lo entendemos a través del prisma de diferentes modelos mentales. La diferencia radica solo en su capacidad explicativa.

3. Al usar diferentes modelos mentales, lo más importante es minimizar los riesgos. El camino más productivo es obtener el mayor beneficio con el menor riesgo.

4. Pregúntate con frecuencia «¿Qué puedo hacer con esto?» en una variedad de situaciones.

5. Busca algo positivo en todo lo que normalmente consideras negativo. Escribe o piensa cada día en dos cosas por las que estés agradecido.

6. El 20% del esfuerzo produce el 80% del resultado. Esto se aplica a cualquier ámbito de la vida.

7. Tendemos a prestar atención a la información que confirma nuestro punto de vista ya establecido. El sesgo de confirmación es la madre de los errores mentales.

8. Aprende a distanciarte de la situación. Por ejemplo, al pensar en situaciones difíciles, háblate en tercera persona. La meditación también ayuda.

9. Establece metas, pero no te conviertas en rehén de los resultados: valora el proceso de alcanzar la meta.

10. Define tu círculo de competencia y permanece en él el mayor tiempo posible.

 

Futureproof. 9 Reglas para los humanos en la era de la automatización | Resumen y notas

En un futuro cercano, las máquinas y los robots tendrán un impacto significativo en la vida diaria y el trabajo.

Algunos temen que las máquinas reemplazarán a las personas en sus trabajos, mientras que otros argumentan que los robots solo realizarán tareas rutinarias y harán que la vida sea más cómoda.

Según Kevin Roose, el verdadero problema no son los robots, sino nosotros mismos. Por eso, en Futureproof nos ofrece algunas reglas simples que nos ayudarán a no solo sobrevivir, sino también a prosperar en un futuro incierto.

Sobre el Autor

Kevin Roose es un periodista de tecnología que escribe para The New York Times. Presenta el popular podcast Rabbit Hole sobre cómo Internet está cambiando a la humanidad.

Robots en el mundo humano: a qué temer realmente

Los tecnooptimistas no tienen tanta razón

Según Roose, los argumentos principales de los tecnooptimistas son controvertidos y no tienen tanto asidero. El autor presenta varios contraargumentos que refutan la postura de los optimistas.

Primero, argumenta que la automatización está destruyendo trabajos mucho más rápido de lo que está creando. Menciona que los economistas saben que el crecimiento impulsado por la automatización en el producto interno bruto y las ganancias corporativas supera por décadas los aumentos de los salarios reales de los trabajadores.

En segundo lugar, argumenta que, a pesar de la promesa de quitarle a las personas los trabajos más aburridos, la inteligencia artificial (IA) está tomando cada vez más tareas de oficina y esto no está haciendo a los trabajadores más felices, ya que las tasas de ansiedad son mucho más altas que hace 30 años. Además, la tecnología requiere un nuevo ejército de freelancers mal pagados.

En tercer lugar, el autor menciona que los estudios muestran que cuando la inteligencia artificial alcanza un cierto umbral de efectividad, actúa de manera mucho más eficiente por sí sola que trabajando en conjunto con las personas, y en este punto, los empleadores no requieren trabajadores adicionales.

Por último, el autor refuta el argumento de que el futuro nos promete muchas profesiones nuevas, y plantea la pregunta si estos trabajos serán suficientes para reemplazar los perdidos como resultado de la automatización y si serán tan bien pagados y estables como antes.

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Ruido un fallo en el juicio humano | Resumen y notas

Dos expertos en recursos humanos evalúan al mismo candidato y llegan a conclusiones opuestas. Dos jueces escuchan el mismo caso pero emiten veredictos diferentes. Dos médicos examinan al mismo paciente, pero arriban a diagnósticos totalmente distintos.

Todo esto es el llamado «ruido social»: fallos en el juicio que llevan a las personas a cometer errores. El efecto del ruido social puede ser sutil desde el exterior, pero conlleva pérdidas y tragedias.

La empresa, la jurisprudencia, la medicina y las compañías de seguros sufren de este fenómeno. Hasta hace poco, el ruido social no había sido estudiado en profundidad.

Daniel Kahneman, premio Nobel y uno de los investigadores del comportamiento humano más respetados en la actualidad, junto a sus colegas, analizan este fenómeno en detalle y proponen estrategias para reducir y eliminar el ruido social.

¿Qué es el ruido?

El juicio y sus defectos

El juicio es distinto de los hechos y las opiniones. Los hechos son claros, como la distancia entre la Tierra y el Sol.

Las opiniones varían y dependen de la persona. Los juicios se basan en hechos pero también incluyen una opinión personal.

Ejemplos de juicios son: «La economía brasileña está a punto de entrar en default» o «Tarantino es el mejor director del mundo». Los defectos en los juicios son el sesgo y el ruido.

El sesgo ocurre cuando un grupo de expertos comete el mismo error una y otra vez. El ruido es cuando los juicios difieren cuando deberían ser iguales.

Ejemplos de esto son dos jueces dando diferentes sentencias por el mismo crimen o un médico tratando un tumor de manera diferente a otro médico.

Tipos de ruido

Kahneman señala que el ruido es más insidioso que el sesgo. Si los médicos de cierto hospital tratan mal a los enfermos una y otra vez, pronto saldrá a la luz. Pero si algunos médicos en este hospital son buenos y otros no tanto, este estado de cosas puede permanecer sin cambios por mucho más tiempo.

Al mismo tiempo, el trabajo de los buenos médicos no compensa el trabajo de los malos: los pacientes con diagnósticos incorrectos no se vuelven más saludables. El hospital continúa funcionando, pero un ruido discreto está frenando su desarrollo.

Hay tres tipos de ruido:

1. Los jueces más severos y más indulgentes pueden servir en el mismo tribunal. Algunos economistas pueden predecir el desarrollo de la misma situación de forma optimista, mientras que otros de forma más crítica. La variación de juicios en situaciones similares se denomina nivel de ruido.

2. Los jueces más duros no son necesariamente más duros con todos los acusados. Pueden ser más indulgentes con los pequeños ladrones y más estrictos con los autores de un accidente. Esto también genera ruido estereotipado: depende de la reacción específica de una persona en particular, y la reacción, a su vez, está influenciada por su experiencia, mentalidad y educación.

3. Un tipo de ruido es el ruido aleatorio, cuando el mismo experto no está de acuerdo consigo mismo en diferentes circunstancias. Los estudios muestran que los jueces son más indulgentes con los acusados después de que gana su equipo de fútbol favorito, y los médicos recetan más opioides por la tarde cuando están cansados y les falta energía para tomar mejores decisiones.

El nivel de ruido es más notorio que el estereotipado: si eres el médico jefe de la clínica, la diferencia en el trabajo de las salas tarde o temprano te llamará la atención.

Pero el ruido estereotipado suena dentro de cada uno de nosotros y, por lo tanto, permanece desatendido.

Causas del ruido

Existen dos tipos de pensamiento. Uno es rápido, intuitivo y automático. El otro es lento, racional y lógico. El pensamiento rápido simplifica el mundo que nos rodea, facilitándonos movernos por él.

El pensamiento lento es necesario para resolver tareas que requieren mucho tiempo. El problema es que, en la vida cotidiana, el pensamiento rápido suele adelantarse al pensamiento lento. Esto puede llevar a muchos malentendidos.

Interpretamos los hechos para que encajen con nuestra visión del mundo y descartamos el resto de la información. Este es el sesgo de confirmación, también conocido como la madre de todos los errores mentales.

La dirección de una empresa adopta una nueva estrategia de desarrollo. Los eventos que sugieren el éxito de la estrategia se celebran con entusiasmo. ¿Y los eventos que contradicen la estrategia? Bueno, esos son solo casos aislados.

Consideramos más probable aquello que es más impresionante y, por lo tanto, viene a la mente más rápido, en lugar de lo que está respaldado por hechos y estadísticas.

Las noticias sobre accidentes aéreos son más impactantes que los informes de accidentes de tráfico, aunque estos últimos ocurren con mucha más frecuencia y nos amenazan más.

Al analizar información nueva, especialmente numérica, tendemos a centrarnos en la información previamente recibida, incluso si no tiene relación con el problema actual (efecto ancla).

En un experimento, se mostró a los participantes una botella de vino desconocido y se les pidió que escribieran los dos últimos dígitos de su número de seguro social. Luego, debían decir cuánto pagarían por el vino. Los que tenían dígitos más altos estaban dispuestos a pagar casi el doble que los que tenían dígitos más bajos.

Somos malos recordando hechos, pero buenos recordando historias creadas a partir de esos hechos. Cuanto menos contradictorias sean las historias, mejor las recordamos.

¿Por qué comenzó la Primera Guerra Mundial? Porque en 1914, en Sarajevo, un terrorista serbio asesinó al heredero al trono de Austria-Hungría. Por supuesto, una serie de factores llevaron a la guerra, pero solo queda en la memoria una historia concisa y dramática. Cuanto más simplificada parezca, más hechos se dejan fuera.

En cualquier caso, buscamos una razón para todo, lo que nos lleva a creer en la retribución o el destino. Al mismo tiempo, a menudo confundimos la causa con el efecto o consideramos que la mera semejanza es la causa.

Para los habitantes de las Hébridas, en el noroeste de Escocia, la presencia de piojos en el cabello ha estado durante mucho tiempo asociada con la salud. Si los piojos abandonan al huésped, se espera una enfermedad. Para curar al paciente de la fiebre, se le ponían piojos en la cabeza.

Si los insectos se quedaban, todo estaba bien y el paciente viviría. Los médicos desconocen que se confunde la causa y el efecto: no son los piojos los curativos, sino que los insectos no huyen porque la fiebre ha pasado.

Fácilmente caemos en la ilusión de la previsión. Las redes sociales y los sitios de noticias están llenos de predicciones variadas: si China y Estados Unidos se enfrentarán, si el euro se devaluará o si el régimen en Corea del Norte caerá.

Un experto que sabe qué decir sobre el futuro es un invitado popular en la televisión. Después de todo, todos queremos saber qué pasará mañana.

El profesor Philip Tetlock, de la Universidad de California, estudió 82.361 pronósticos de 284 expertos durante 10 años. Resultado: los expertos no acertaron más a menudo que si los escenarios hubieran sido elegidos por un generador de números aleatorios.

Los peores predictores fueron aquellos que gozaban de mayor atención mediática y prometían al mundo una variedad de problemas. Estas personas se destacan por contar historias coherentes, lógicas y, lo más importante, dramáticas, que es exactamente lo que los medios necesitan.

Pocos periodistas estaban dispuestos a preguntar cómo llegaron a esas conclusiones.

Un aspecto que nos impresiona puede afectar nuestra evaluación de toda una situación (efecto halo). Docenas de estudios han demostrado que percibimos a las personas atractivas como más honestas, inteligentes y confiables.

Para ellos, es más fácil hacer carrera. Este efecto también funciona de manera negativa: para algunas personas, el género o la raza eclipsa por completo otras cualidades de una persona.

Estos engaños nos desorientan y generan ruido.

Nueve principios de reducción de ruido

Todas estas causas del ruido se reducen a tres tesis de acuerdo a Kahneman:

1) pensamos de manera imprecisa, prefiriendo la intuición a la lógica; 2) no queremos (y no sabemos cómo) notarlo y reconocerlo; 3) somos fácilmente influenciables.

Eludir estas trampas significa reducir la cantidad de ruido. Los principios simples ayudarán. Daniel Kahneman y sus colegas llaman a estos principios higiene mental. Seguir estos principios es como lavarse las manos antes de comer: es posible que no evite por completo la enfermedad, pero reducirá significativamente su riesgo.

Principio 1: Si necesitas expertos, elige a los mejores

En cualquier negocio, hay personas que destacan por encima del resto. Elige a estos individuos y el ruido en el trabajo disminuirá. Los buenos expertos tienen experiencia, están abiertos a nueva información y siempre están dispuestos a aprender.

Evaluar el nivel profesional de un experto es más sencillo que determinar sus habilidades cognitivas generales. Existen numerosas pruebas de inteligencia, como la prueba de reflexión cognitiva (CRT) desarrollada por el psicólogo Shane Frederick. La CRT ayuda a identificar a aquellos con pensamiento lento y racional.

Principio 2: Designar un supervisor de decisiones

Una perspectiva externa suele ser más objetiva y reveladora. También es más fácil reconocer prejuicios en otros que en uno mismo. Un «abogado del diablo» escéptico, que no se ve influenciado por el espíritu corporativo, puede ser justo lo que el equipo necesita. Este observador debe guiarse por una lista de preguntas de control que reflejen las características del proyecto o empresa.

Principio 3: Dar voz no solo a las personas, sino también a los algoritmos

Los algoritmos modernos pueden realizar diagnósticos médicos, predecir decisiones de la Corte Suprema de EE. UU. y determinar la probabilidad de liberar a acusados bajo fianza. A diferencia del pensamiento humano, los algoritmos son receptivos a los hechos y no se ven afectados por prejuicios innatos. Si es posible en tu negocio, busca la ayuda de algoritmos.

Principio 4: Proporcionar al experto la información necesaria, pero no más

La información adicional puede afectar negativamente el juicio de un experto, volviéndolo sesgado. Por lo tanto, el experto debe recibir solo la cantidad y la información necesarias para emitir un juicio.

Por ejemplo, los laboratorios forenses de EE. UU. proporcionan a los examinadores de huellas dactilares solo el material necesario para el análisis, sin detalles del caso. Además, los examinadores deben documentar su análisis antes de comparar las muestras de huellas dactilares. Este enfoque ayuda a evitar sesgos y asegura un juicio más preciso.

Principio 5: Recuerda la «sabiduría de la multitud» (pero no dejes que se exceda)

Colectivamente, podemos cometer errores al igual que individualmente. Sin embargo, los psicólogos han identificado algo llamado «la sabiduría de la multitud». La paradoja de las estadísticas es que al promediar múltiples juicios independientes, se obtiene un juicio nuevo y menos «ruidoso».

Funciona también con una sola persona si esta proporciona respuestas en momentos diferentes. Sin embargo, la sabiduría de la multitud desaparece si las personas discuten sus opiniones entre sí, ya que somos seres sugestionables y las discusiones colectivas pueden verse influidas por el primero en hablar.

Para abordar este problema, obtén juicios independientes de varios expertos sin informarles entre sí. Si reúnes a un equipo de expertos para una discusión, asegúrate de que sean diversos en términos de vida y experiencia profesional.

Principio 6: Aprovecha el «efecto ancla» a tu favor

Nuestro cerebro no maneja bien los valores absolutos, pero disfruta comparando. Por lo tanto, a menudo somos víctimas del «efecto ancla». Puedes utilizarlo a tu favor eligiendo anclas adecuadas.

Reemplaza las clasificaciones y escalas de valores absolutos por escalas de valores relativos y evaluaciones comparativas. Haz que la base para la evaluación sean formulaciones específicas que correspondan al trabajo de tu empresa.

Principio 7: Para pronósticos, especialmente improbables, recuerda regresar al promedio

El rendimiento extremo e increíble en cualquier ámbito tiende a regresar a la media con el tiempo. Conocer este principio te permite evaluar pronósticos de manera más realista.

Es poco probable que el plan de negocios más exitoso en cinco años siga siendo el más exitoso en los próximos cinco años. La vida de la empresa volverá al promedio. Similarmente, en otros contextos, como la salud mental o las ventas, las expectativas extremas deben ajustarse para reflejar el retorno al promedio.

Principio 8: Evita los estímulos externos

El ruido aleatorio generado por la fatiga, el hambre, la presión del tiempo o el mal humor nos vuelve impacientes. Reconoce cuándo tu cabeza funciona peor durante el día y evita tomar decisiones difíciles en esos momentos.

Sin embargo, un buen humor también puede afectar negativamente la toma de decisiones. Lo ideal es tomar decisiones en un estado de calma y equilibrio, sin tristeza, malestar o euforia.

Principio 9: Analiza diferentes aspectos del problema por separado y emite juicios independientes antes de una evaluación holística

Daniel Kahneman ajustó su enfoque al calificar exámenes, evaluando las respuestas de cada pregunta para todos los estudiantes antes de pasar a la siguiente. Esto evita caer en la trampa del «efecto halo». Este enfoque es relevante en las entrevistas de trabajo y otras decisiones importantes:

  • Define claramente las cualidades requeridas.
  • Evalúa al candidato de manera independiente en cada criterio.
  • Utiliza entrevistas estructuradas con preguntas predefinidas y escalas de calificación predeterminadas.

La intuición debe involucrarse solo después de haber recopilado y ordenado todos los datos.

En empresas como Google, un grupo especial examina la lista completa de calificaciones registradas para cada criterio predeterminado y la decisión de contratación se basa en la puntuación promedio asignada por los entrevistadores.

Esta táctica también es útil para otras decisiones importantes: considera cada aspecto de manera independiente antes de emitir un juicio holístico.

Auditoría de ruido de la empresa

Escoge el departamento donde se realizará una auditoría de ruido. Informa a los líderes de la unidad desde el inicio, de manera general, que su departamento ha sido seleccionado para un estudio especial. En la explicación, evita la palabra «ruido» y reemplázala con «optimización en la toma de decisiones».

Arma un equipo de proyecto que se encargará de todas las etapas de la auditoría. Elige jueces que tomarán las decisiones durante la auditoría. Todos los miembros del equipo y los jueces deben ser profesionales respetados. Nombra un líder de proyecto que sea un gerente de alto rango. No necesita habilidades especiales, pero su posición facilitará el apoyo administrativo para los participantes de la auditoría.

El objetivo de la auditoría es identificar áreas donde puedan surgir diferencias indeseables en el juicio. Puede tratarse de un nuevo proyecto, un plan de negocios, etc.

Para lograrlo, se crea un cuestionario detallado para los empleados del departamento: sus pronósticos sobre cada aspecto del proyecto y los factores que influyen en sus juicios.

La información se recoge de forma anónima y los empleados deben saber que no habrá sanciones por sus respuestas.

Una vez preparado el proyecto de auditoría, el equipo lo presenta a la dirección de la empresa. En esta etapa, es importante debatir los posibles resultados de la revisión y las objeciones de la gerencia.

El objetivo principal de esta reunión es obtener el compromiso de la dirección para aceptar los resultados de la auditoría, independientemente de cuán sorprendentes puedan ser.

Es útil discutir preguntas como «¿Qué diferencia espera entre un par de respuestas seleccionadas al azar para cada caso?» y «¿Cuál es el nivel máximo aceptable de desacuerdo para nuestro negocio en este tema?». Las respuestas a estas preguntas se documentan y se comparan con los resultados reales de la auditoría.

Después, el equipo recopila información y busca patrones en los datos. Cada juez trabaja de manera independiente, siguiendo el principio de «revisión independiente – juicio holístico diferido».

En esta etapa, se pueden encontrar deficiencias en la estrategia comercial de la empresa, la capacitación de los empleados y la cantidad de información proporcionada.

Con base en el análisis, se prepara un informe para la gerencia. Luego, el equipo desarrolla herramientas para reducir el ruido en la empresa, basándose en los principios mencionados anteriormente.

¿El ruido siempre es malo?

El ruido es algo que no podemos evitar: siempre está presente cuando emitimos juicios. La cuestión es si las medidas para combatir el ruido costarán más que el daño que provoca.

El nivel de ruido en la evaluación de trabajos escolares es muy alto, pero si cinco profesores revisaran el trabajo de cada estudiante, el sistema educativo no aguantaría tal carga.

Cuando Facebook implementó pautas estrictas para eliminar contenido inapropiado (según su criterio), redujo el ruido, pero también eliminó muchas publicaciones que en realidad eran aceptables. Las medidas para combatir el ruido en algunas organizaciones pueden resultar en un aumento de la burocracia (nuevos puestos de auditores, auditorías interminables), lo que ralentiza el trabajo.

Para regular el nivel de ruido, la sociedad ha ideado dos herramientas: normas y reglamentos. Las reglas se basan en hechos y no en juicios, son rígidas y claras, y por lo tanto reducen eficazmente el ruido. Las regulaciones dejan margen para la acción. «No vender alcohol a menores de 18 años» es una regla.

Respetar a los mayores es una norma social. Tanto las reglas como las normas son imperfectas y, por eso, se ajustan con el tiempo (el trato cuidadoso de los animales es la norma, pero su violación constante puede contribuir a endurecer las leyes en este área). Así es como la sociedad regula el nivel de ruido: a veces mejor, a veces peor.

Se trata de sopesar el costo del error generado por el ruido y el costo de solucionarlo.

Pero no debemos subestimar el ruido: disminuye de manera constante e imperceptible la calidad de nuestros juicios y, por ende, la calidad de vida. Es por eso que se escribió el libro, para llamar la atención sobre este enemigo y explicar cómo enfrentarlo.

10 mejores ideas

1. Donde hay juicios, siempre hay ruido: una discrepancia indeseable entre las decisiones de diferentes expertos sobre el mismo tema. Y este ruido es más de lo que parece.

2. El ruido más peligroso es la plantilla : depende de la reacción específica de una persona en particular, su experiencia y sus delirios.

3. Nunca confíes en las primeras impresiones.

4. Interpretamos los hechos para que coincidan con nuestra cosmovisión, y desechamos el resto de datos. ¡Esta es la principal trampa mental! Al resolver un problema, piensa constantemente en lo que te puedes estar perdiendo.

5. Consiga un «abogado del diablo» en la empresa o para usted mismo.

6. Si quieres conocer el juicio cualitativo de varias o muchas personas sobre un tema, no permitas que consulten.

7. Una lista de evaluaciones de varios aspectos de la transacción – su consideración independiente – un juicio holístico diferido. Este algoritmo es adecuado para entrevistas y para tomar decisiones importantes.

8. Cuando se trate de un pronóstico, especialmente uno improbable, recuerde retroceder al promedio.

9. Reemplazar juicios con clasificaciones, escalas con valores absolutos con escalas con valores relativos, una evaluación separada de cada empleado con su evaluación comparativa.

10.   El ruido es inevitable , pero no se deben hacer esfuerzos excesivos para combatirlo: estas medidas pueden ser más costosas que los daños causados por el ruido.

Cultos: El lenguaje del fanatismo

En su libro «Cultos: El lenguaje del fanatismo», la lingüista Amanda Montell lleva a los lectores a una emocionante exploración del mundo de las sectas y el pensamiento fanático.

A través de una investigación rigurosa y un análisis minucioso, Montell demuestra cómo el lenguaje puede utilizarse para crear influencias psicológicas poderosas y controlar la mente de las personas. Una lectura obligada para aquellos interesados en comprender los mecanismos detrás del fanatismo y cómo protegerse de ellos

La autora nos brinda una visión profunda sobre el fenómeno de las sectas y el pensamiento fanático en la actualidad. A pesar de vivir en una época marcada por la tecnología y la ciencia, estos grupos siguen siendo una presencia notable en nuestra sociedad.

A través de su investigación y análisis, Montell nos muestra cómo los miembros de las sectas son sometidos a mensajes subliminales y reafirmantes que les brindan apoyo emocional y cómo estos mensajes pueden utilizarse para motivar a las personas a involucrarse con grupos extremistas o radicales.

Además, analiza en profundidad cómo el lenguaje es utilizado para controlar y manipular mentes vulnerables e inocentes, y explora las formulaciones lingüísticas comunes entre aquellos comprometidos con estilos de vida extrema.

Sobre la autora

Amanda Montell es una lingüista y escritora científica que se graduó de la Universidad de Nueva York. Ha escrito artículos de no ficción para Time, Cosmopolitan y otras revistas. En 2019, lanzó el libro Wordslut: A Feminist Guide to Taking Back the English Language. Desde junio de 2021, presenta el podcast «Suena como un culto». Leer más

AI 2041. Diez visiones de nuestro futuro Kai-Fu Lee | Resumen y notas

La inteligencia artificial (IA) ha dado un vuelco total a cómo nos relacionamos con el mundo y ha mejorado un montón nuestra vida diaria. Desde asistentes virtuales hasta sistemas de recomendación, la IA está en casi todos los rincones de nuestra vida y no para de aprender y crecer.

A pesar de los avances de la IA en los últimos años, todavía queda mucho por descubrir y explorar. El futurista Roy Amara solía decir que solemos exagerar lo que la tecnología puede hacer a corto plazo y menospreciar lo que podrá hacer a largo plazo. O sea, a menudo nos emocionamos con lo que la IA puede lograr ya mismo, pero no vemos todo su potencial a futuro.

Kai-Fu Lee, un experto en tecnología y IA, se ha aventurado a imaginar el futuro y en su libro «AI 2041: Diez visiones de nuestro futuro» nos presenta 10 panoramas sorprendentes, raros y emocionantes de lo que la IA podrá hacer en las próximas dos décadas.

Estas predicciones nos ofrecen una idea de lo que nos espera en el futuro cercano y nos ayudan a prepararnos para lo que vendrá.

 

Formación en inteligencia artificial

Para echar un vistazo a lo que nos espera en el futuro con respecto al desarrollo de la IA, primero tenemos que entender cómo llegó a ser tan inteligente. La clave aquí es el «aprendizaje profundo».

La IA aprende con redes neuronales. Este concepto surgió en 1943 gracias al psicólogo Warren McCulloch y al matemático Walter Pitts, y se llevó a la práctica 15 años después, cuando el psicólogo Frank Rosenblatt creó el perceptrón.

Este modelo tenía unas mil «células neuronales» conectadas entre sí que podían recibir señales de 400 fotocélulas. Con el tiempo, los científicos mejoraron las redes neuronales, añadiendo más capas.

La palabra «neuronal» no es casual: una red informática es bastante parecida a la estructura del cerebro, y cuantos más elementos conectados («neuronas») tenga, apilados en muchas capas, más eficiente será.

Para que esta tecnología funcione a tope, necesitaba una gran cantidad de datos para aprender y una potencia informática enorme. La potencia de cálculo es el motor de la IA y los datos son su combustible. Ambos se hicieron muy abundantes en el siglo XXI.

Aunque las redes neuronales aprenden de manera distinta al cerebro humano. Imaginemos que queremos enseñar a la IA a reconocer manzanas en fotos. Para ello, tenemos que mostrarle millones de fotos etiquetadas con la palabra «manzana» y millones de fotos sin manzanas.

La IA analiza muchos parámetros de las fotos, que luego se usarán como guía en el proceso de selección. Al mismo tiempo, la IA no entiende de forma abstracta lo que es una manzana, no la relacionará con otras frutas ni con la ley de la gravitación universal. Esta es su diferencia clave con la conciencia humana.

Nuestra atención y memoria siempre tienen límites, pero podemos generalizar y relacionar cosas. La IA, por otro lado, puede detectar relaciones entre muchas características a las que la gente no prestaría atención. Para aprender bien, necesita:

  1. datos (cuantos más, mejor);
  2. enfoque específico (cuanto más concreto, mejor)
  3. un objetivo claro (cuanto más preciso, mejor).

Vulnerabilidad de IA

La IA tiene un problema evidente: se vuelve sesgada sin darse cuenta porque solo aprende de los datos que recibe. Y estos datos pueden ser incompletos o inadecuados, reflejando prejuicios raciales o de género. Entonces, ¿cómo podemos enfrentar esto?

  1. Sigue mejorando las herramientas para entrenar a la IA, que puedan detectar el trabajo con bases de datos estadísticamente incompletas.
  2. Establece leyes que exijan auditorías de IA: si una empresa recibe muchas quejas, podría ser auditada para verificar el cumplimiento de las normas de privacidad.
  3. Enseña principios éticos a los ingenieros de IA, tal como los médicos aprenden el Juramento Hipocrático.
  4. Desarrolla algoritmos de IA que fomenten la transparencia en sus decisiones y sean, en principio, interpretables (hoy en día, no siempre entendemos por qué un sistema actúa de cierta manera en lugar de otra; su funcionamiento parece ocurrir en una «caja negra»).
  5. Asegúrate de que las empresas que usan IA sepan dónde y para qué se emplean los sistemas de IA.

La computación cuántica podría ser el impulso más poderoso para la IA. Mientras las computadoras tradicionales almacenan información en bits que solo pueden tener dos valores (0 o 1), limitando la velocidad para resolver problemas, las computadoras cuánticas procesan datos con qubits, que según las leyes de la mecánica cuántica pueden estar encendidos y apagados al mismo tiempo. Esto les permite procesar mucha información en poco tiempo.

Aunque las tecnologías cuánticas todavía están en fase experimental, empresas como Google e IBM invierten mucho en su desarrollo. Para 2041, es probable que las computadoras cuánticas se conviertan en herramientas comunes.

Hay preocupaciones de que, antes de eso, los hackers usen su potencia de cálculo para descifrar claves de bitcoins. A pesar de que la tecnología de encriptación se actualizó en 2010, aún hay $120 mil millones en moneda electrónica en cuentas antiguas sin protección.

¿Qué podemos esperar de 2041?

Otra imagen en la pantalla.

Para el 2041, será difícil distinguir entre videos reales y deepfakes. Este término, que combina aprendizaje profundo y falsedad, surgió en 2017 cuando un usuario de Reddit comenzó a publicar videos porno de celebridades con sus rostros pegados a actores porno mediante algoritmos generativos de redes neuronales antagónicas (GAN).

Pronto, las principales plataformas de contenido tuvieron que eliminar estas falsificaciones y actualizar las reglas de uso de sus servicios, como bloquear enlaces con «pornografía sintética». A pesar de eso, la tendencia siguió creciendo. En 2019, apareció en China una app que convierte tu selfie en el protagonista de una película famosa en minutos. En 2021, la app Avatarify, que anima cualquier foto, fue un éxito en la App Store de Apple.

Ese mismo año, Facebook lanzó el Deepfake Detection Challenge para desarrollar la forma más efectiva de detectar falsificaciones. Sin embargo, los ingenieros se encontraron con la falta de datos para trabajar sin restricciones legales. Además, mejorar los métodos de detección también perfecciona la producción de nuevas falsificaciones.

Entonces, ¿cómo será en 2041? Hay tres posibles escenarios:

1.Empresas preocupadas por la calidad de la información instalarán detectores de alta calidad para detectar falsificaciones de alta resolución creadas por grandes GAN entrenadas en computadoras potentes. Sitios como Facebook, con muchas fotos y videos, probablemente usarán estos detectores solo en casos especiales.

2. Otro enfoque, más lento, sería verificar la autenticidad de cada foto y video utilizando tecnología blockchain en el momento de la captura. Pero todos los dispositivos deberían ser compatibles con esta tecnología, como los receptores de AV en los cines en casa que usan Dolby Digital.

2.Las medidas tecnológicas podrían complementarse con medidas administrativas, como multas altas por falsificaciones maliciosas.

De todos modos, tendremos que acostumbrarnos a un mundo donde el contenido en línea debe ser cuestionado constantemente, sin importar cuán real parezca.

La fusión entre los mundos virtual y real avanza rápidamente. Para 2041, la IA podrá encargarse de reconocer y controlar a las personas en lugares públicos.

Las tecnologías de biometría inteligente ayudarán a los científicos forenses a resolver más delitos, lo que reducirá el nivel de criminalidad.

Otra realidad

En el verano de 2016, Pokémon GO arrasó en todo el mundo. Este juego de realidad aumentada te permitía encontrar y atrapar Pokémon, y la gente pasaba más tiempo en él que en WhatsApp, Instagram y Facebook juntos. Algunos jugadores estaban tan metidos en el juego que se olvidaron del mundo real y hasta sufrieron accidentes.

Lo que hace unos años parecía curioso, en 2041 será algo normal. Más bien, lo correcto sería llamarlo realidad mixta (MR), donde los objetos virtuales serán parte fundamental de nuestra vida.

En lugar de pantallas de smartphones, la MR se experimentará a través de gafas especiales. Al usarlas, verás sugerencias emergentes por todas partes: al pasar por un restaurante, podrás ver su menú virtual, y al caminar junto a una tienda, te aparecerá su publicidad.

Estas gafas ya están en desarrollo, como las famosas Hololens de Microsoft, que presentaron en 2015 el sistema de visualización holográfica Windows Holographic, permitiendo ver objetos virtuales en entornos reales.

En 2020, el equipo de Facebook Oculus mostró gafas de realidad virtual con lentes de solo un centímetro de grosor. Aunque todavía son imperfectas y caras, las tecnologías avanzan y se abaratan rápidamente.

Así que para 2041, no solo las gafas, sino también las lentes de realidad aumentada serán productos comunes y accesibles. Además, se complementarán con una nueva generación de auriculares que, para 2030, deberían ser lo suficientemente compactos y cómodos como para llevarlos todo el día.

Otro entretenimiento

Esto cambiará por completo la industria del entretenimiento. En 2041, no solo veremos una película, sino que estaremos dentro de ella, sintiendo el espacio ficticio con montones de sensores táctiles y, por supuesto, lentes de realidad virtual.

Tecnologías como Dreamscape ya mezclan la experiencia táctil con la realidad virtual inmersiva, permitiendo a los usuarios sentir lo que sucede en pantalla, como nadar en el océano.

El siguiente paso sería conectar directamente el cerebro a la computadora, y hay gente como Elon Musk trabajando en ello. En agosto de 2020, anunció que se había implantado una interfaz neuronal inalámbrica en el cerebro de unos cerdos.

A principios de 2021, contó que sus ingenieros habían puesto con éxito un chip en el cerebro de un mono, que luego pudo jugar videojuegos usando solo el poder de su mente. El objetivo a largo plazo de estos experimentos es usar implantes para recuperar habilidades perdidas en personas con lesiones cerebrales y de médula espinal.

Aun así, para 2041, este objetivo parece bastante ambicioso. Hasta ahora, se han hecho experimentos en áreas muy pequeñas del cerebro, y explorar el cerebro en sí es un procedimiento bastante complicado.

Otros asistentes de voz y profesores

Los asistentes de voz en 2021 son comunes, y la ciencia está trabajando duro para hacerlos más comprensibles y comunicativos. Hace unos años, todas las redes neuronales aprendían un lenguaje mediante aprendizaje supervisado, como mencionamos con el ejemplo de Apple: recibían datos de entrada correctos y luego aprendían a generar salidas acorde a los parámetros dados.

Reconocer fotos de manzanas de esta manera es bastante fácil, pero aprender un idioma es muy difícil. El aprendizaje supervisado ha sido exitoso en reconocer el habla y convertirlo en texto, y viceversa, pero cuando se trata de comprender el habla y responder a ella, el aprendizaje supervisado no es suficiente.

Sin embargo, en mayo de 2020, se presentó algo totalmente nuevo: la red neuronal GPT-3 (Generative Pre-trained Transformer) desarrollada por OpenAI (fundada por Elon Musk). La función principal de esta red neuronal es predecir la siguiente palabra, basándose en las palabras anteriores.

Calculando conexiones entre palabras, GPT-3 sugiere la secuencia más probable. Es casi como un T9 en un smartphone, pero mucho mejor porque GPT-3 puede crear poesía, ensayos filosóficos, comunicados de prensa y manuales técnicos, e imitar el estilo de casi cualquier escritor.

Por supuesto, sus capacidades intelectuales no son ilimitadas. Como cualquier IA, GPT-3 tiene limitaciones basadas en los datos que recibe (aunque hay muchos terabytes). No puede pensar de manera abstracta.

Pero la existencia de GPT-3 implica que, para 2041, habrá una nueva generación de asistentes de voz personales en nuestros hogares, tan diferentes de la Siri actual como Albert Einstein lo es de Homer Simpson. Nos entenderán lo suficiente como para que sintamos simpatía e incluso cariño por ellos.

También serán los tutores escolares perfectos para los niños. Esto cambiará el sistema escolar para siempre. Los programas educativos serán estrictamente individualizados.

Las visitas virtuales a otras épocas acompañadas de personajes históricos con gafas VR se convertirán en una parte esencial del aprendizaje.

Y los maestros en 2041 se centrarán menos en los aspectos mecánicos de la transferencia de conocimientos y más en desarrollar la inteligencia emocional y la creatividad de sus alumnos.

Nuevos medicamentos

El tratamiento médico es uno de los procesos más complejos, costosos y lentos. Pero, ¿qué puede ofrecer la IA en este campo?

1.Acelerar y reducir el costo de desarrollo de nuevos medicamentos. A fines de 2020, el equipo de DeepMind de Google anunció una solución a un problema fundamental en biología: aprendió a predecir la estructura tridimensional de cualquier proteína por su secuencia de aminoácidos. El beneficio práctico es que AlphaFold2 permite analizar muchas variantes de un medicamento con gran velocidad antes de que se sintetice, simplificando su creación.

2.Hacer que el diagnóstico y tratamiento sean más individuales. Cuanta más información obtengan los rastreadores de actividad física sobre nosotros, más precisos se vuelven. Para 2041, objetos como cepillos de dientes, almohadas y camas serán «más inteligentes»: todos recopilarán y analizarán información sobre nuestra salud.

3.Reemplazar a algunos médicos. La IA se hará cargo principalmente del trabajo de radiólogos, oftalmólogos y patólogos, ya que sus objetos de estudio, como rayos X y otras imágenes, son fáciles de algoritmizar. La IA puede reconocer patologías en radiografías de tórax con una precisión del 95%. Además, los robots ya ayudan a médicos en la actualidad.

El número de procedimientos que los utilizan aumentó del 1,8% en 2012 al 15,1% en 2018. Procedimientos médicos semiautónomos cada vez más accesibles bajo la supervisión de un médico, como la implantación de dientes o la sutura.

Los datos que maneja la IA deben estar estructurados de manera óptima y ser fáciles de manejar. Por eso han fracasado los intentos de la supercomputadora IBM Watson para tratar el cáncer.

No es solo la complejidad de esta enfermedad, sino también el hecho de que la máquina aprendió de libros de texto e investigación científica. Estos datos no eran suficientes para la máquina y estaban basados en conceptos en lugar de hechos concretos. Una máquina sin pensamiento abstracto aprende mejor directamente de datos reales.

En 1950, la esperanza de vida promedio en el mundo era de 48 años; en 2017, de 72 años. Dados los logros de la IA, podemos esperar que en 2041 la esperanza de vida de las personas aumente en 20 años.

Otras carreteras

Gracias a Elon Musk, los vehículos eléctricos no tripulados dejan de parecer ciencia ficción. Pero Lee Kai-Fu no garantiza que en 2041 nos convertiremos para siempre en un asiento de pasajero. 

Conducir un automóvil es una tarea demasiado compleja y multifuncional para automatizar de manera confiable todos los aspectos del mismo en los próximos 20 años. 

La palabra clave es «confiable». Si la inteligencia artificial de Amazon comete un error al recomendar un producto, no es fatal.

Si Tesla falla, no solo provocará la muerte de una persona, sino que también afectará catastróficamente la reputación de la empresa. Hoy en día hay dos enfoques diferentes para el problema:

  • precaución extrema y recopilación lenta de datos en condiciones extremadamente seguras (enfoque de Waymo);
  • lanzar el producto tan pronto como sea lo suficientemente seguro y recopilar datos en el proceso (enfoque de Tesla).

En esta área, es necesario creer en el cambio gradual. Ya hoy en día, los automóviles informan al conductor sobre la situación en la carretera, saben cómo estacionarse y se comunican con la estación de servicio, lo que ayuda a detectar un mal funcionamiento en línea.

Las cosas irán más rápido si creamos la infraestructura del futuro para los automóviles del futuro: carreteras y aceras equipadas con una variedad de sensores especiales que tienen en cuenta las características específicas de los vehículos no tripulados.

Otra guerra

Tendrá lugar sin la participación de soldados, pero se volverá aún más mortal. La carne de cañón será reemplazada por drones autoguiados, tanques y otros sistemas de armas autónomos (ASV).

En términos de eficiencia, DIA no es inferior a la invención de la pólvora o la bomba atómica. Al mismo tiempo, es mucho más accesible para los terroristas. La pregunta clave es ¿cómo contener el poder de la DIA?

  • Hacer que la DIA sea solo parcialmente autónoma, dejando las funciones más importantes bajo control humano. Sin embargo, en este caso, se pierde el significado mismo de la DIA, por lo que es poco probable que la medida sea apoyada por los militares.
  • Prohibir la DIA, como se hizo con las armas químicas o nucleares. Es cierto que los estados más grandes no están dispuestos a apoyar tal prohibición, que declaran abiertamente.
  • Desarrollar nuevos principios de operaciones militares: por ejemplo, aceptar la posición de que las guerras solo pueden ser libradas por robots con robots.

Otros trabajos

A finales de 2020, Bill Gates mencionó que el 50% de los viajes de negocios en un futuro cercano serían reemplazados por reuniones virtuales, y el 30% de los estadounidenses trabajarían de forma remota a tiempo completo.

En 2021, Elon Musk anunció que Tesla crearía un robot humanoide Tesla Bot que realizaría tareas rutinarias, como ir al supermercado.

El COVID-19 impulsó la automatización. En 2041, nuestros avatares participarán en conferencias en línea por nosotros. Los robots reemplazarán completamente a las personas en almacenes, fábricas y laboratorios.

La robótica reducirá costos en agricultura, encargándose del cultivo, fertilización de campos y cosecha. Pronto, los electrodomésticos mejorarán mucho: lavavajillas y procesadores de alimentos serán más inteligentes.

Los robots no quitarán trabajos, pero harán que repensemos su esencia. En 2041, los trabajadores competitivos se destacarán por:

  • Creatividad (la IA no piensa creativamente)
  • Empatía (los robots pueden operar, pero no consolar a un paciente)
  • Destreza (coordinación precisa de manos y ojos es algo que los robots tardarán en dominar)

Dos tendencias se manifestarán con el desarrollo de la IA:

1. Reentrenamiento. La IA elimina empleos, pero también crea nuevas profesiones que requieren nuevas habilidades (administradores de redes sociales, científicos de datos, operadores de drones). Amazon anunció un programa masivo de reentrenamiento para empleados: cada uno recibirá $48,000 para aprender una nueva especialidad en un campo prometedor. En muchas profesiones, la IA cambiará el enfoque: en médicos, la compasión será más importante; en maestros, el papel de mentor.

2.Auge del talento. La IA liberará energía creativa y brindará nuevas oportunidades a artistas, fotógrafos y guionistas. Quizás en 2041 vivamos algo parecido a un Renacimiento.

Este futuro requiere esfuerzos enormes: reentrenar empleados, desarrollar el concepto de ingreso básico incondicional, encontrar dinero para ello y crear un nuevo contrato social entre el estado y los ciudadanos.

Afortunadamente, no se necesita empezar de cero: prácticas como el concepto de «felicidad nacional bruta» en Bután, la alta cultura del servicio en Japón, el cuidado de los ancianos en China y el voluntariado en Canadá pueden servir de ejemplo y base para una futura sociedad saludable.

Otra economia

Para 2041, en la mayoría del mundo desarrollado, la energía eólica y solar será la norma y mucho más barata que hoy. La energía más barata significará agua, materiales, producción y alimentos más baratos.

A lo largo de la historia, la economía se basó en la escasez, pero la economía del 2041 será una economía de abundancia.

La abundancia comenzará con necesidades básicas (comida, ropa, energía) y se extenderá a la salud, educación y entretenimiento.

En información, ya vivimos en abundancia: cualquier libro, película, música o juego está a nuestro alcance, gratis o a bajo costo.

El historiador Yuval Noah Harari escribe en «21 lecciones para el siglo XXI» que la humanidad se desarrolló basándose en historias sobre Dios, igualdad, etc. La más influyente es la historia del dinero.

En 2041, veremos el dinero de otra manera. Cuanto más baratos sean los bienes, más complejas las demandas de los consumidores, y no siempre basadas en valores materiales.

Un plan a largo plazo para el cambio socioeconómico puede incluir tres etapas basadas en las necesidades de Maslow:

1.Préstamos para ciudadanos que aseguren una vida cómoda (vivienda, comida, ropa, transporte). La formación en nuevas especialidades también podría ser gratuita (necesidades fisiológicas y de seguridad según Maslow).

2.Introducción de una calificación social basada en la actividad social de un ciudadano, estimulando el desarrollo de servicios socialmente útiles (necesidad de amor y respeto según Maslow).

3.Creación de comunidades unidas por objetivos globales de paz: protección del medio ambiente, ayuda a países en desarrollo, etc. (necesidad de autoexpresión según Maslow).

La era de la abundancia traerá oportunidades y desafíos:

  • Deflación, resultado de la caída de precios.
  • Creación artificial de déficits por grandes corporaciones comerciales.
  • Tensión social, no solo por clases medias y bajas que pierden empleos, sino también por los ricos, cuyo capital decaerá.

Los desafíos son globales, pero lo que está en juego es el futuro más cómodo imaginable.

¿Otra felicidad?

En 2041, la IA sabrá un montón sobre nosotros, pero ¿entenderá lo que nos hace realmente felices? Aquí hay tres dificultades principales:

¿Cómo definir la felicidad? Esta es una categoría muy subjetiva. Además, a medida que se satisfagan las necesidades básicas, la definición de felicidad será cada vez más complicada.

¿Cómo medir la felicidad? La IA ya es capaz de leer emociones, y en el futuro podría medir al instante el nivel de hormonas de la felicidad en nuestra sangre. Pero, ¿podrá determinar qué causó exactamente ese aumento de hormonas? ¿Y cómo distinguirá entre estímulos buenos y malos?

¿Quién será el dueño de los datos sobre lo que nos hace felices? Este problema ya es relevante hoy: compartimos nuestros planes diarios en Facebook, pero ya no confiamos tanto en él. Las corporaciones manipulan nuestros datos para hacernos más dependientes de sus productos.

¿Como lidiar con? 

A corto plazo:

Enseñar a la IA funciones objetivas más complejas. Por ejemplo, en lugar de programar la IA con la función «tiempo que pasa el usuario en la red social» para beneficiar a los propietarios de redes sociales, podríamos cambiarla a «tiempo bien empleado en la red social». Además, si los usuarios están al tanto del desarrollo de estas funciones objetivas, será más fácil entender qué significa «bueno» en este contexto.

Motivar a las corporaciones a actuar en beneficio de la sociedad:

a) Usar decretos gubernamentales como una amenaza.
b) Fomentar comportamientos positivos a través de la responsabilidad social empresarial (similar a la responsabilidad ambiental).
c) Asignar observadores independientes para supervisar el trabajo de las empresas propietarias de IA.

A largo plazo, podríamos ver el surgimiento de una metainteligencia que supervise a otros gigantes tecnológicos. Los intereses de esta organización deberían coincidir con los de los usuarios, lo que significa que empresas como Google, Facebook y Amazon no serían adecuadas para este rol. Para evitar la presión comercial sobre la metainteligencia, podríamos considerar dos enfoques:

Metainteligencia como monarquía ilustrada: Un líder sabio que vela por los intereses de su «reino». Países pequeños con líderes fuertes y el apoyo de la población podrían tomar decisiones innovadoras en la adopción de tecnologías en los próximos 20 años.

Metainteligencia como comunismo: El poder se distribuye entre muchas personas que comparten valores comunes. Redes como Wikipedia y blockchain operan bajo este principio, sin estar bajo la influencia de ninguna entidad.

Almacenar datos personales en una red distribuida es un desafío mayor que almacenar criptomonedas, pero hay esperanza.

Tecnologías como el entrenamiento de IA federado y el cifrado homomórfico junto con TEE (Trusted Execution Environment) pueden proteger los datos de manera que el propietario de la IA no pueda revelarlos. Aunque no son una solución perfecta, la confiabilidad de estos mecanismos debería mejorar en los próximos años.

¿Quién decide cómo será el año 2041?

Muchos futuristas, incluido Elon Musk, temen que antes de 2041, podríamos crear una IA que aprenda a prescindir de nosotros. Pero por ahora, la IA aún no ha desarrollado «pensamiento abstracto profundo», «relaciones causales profundas» ni «sentimiento estético profundo».

Sin todo esto, la IA no puede convertirse en un ser humano, y mucho menos en un dios. Los avances científicos no ocurren con frecuencia ni siguen un calendario: en 60 años, solo ha habido un gran avance, el aprendizaje profundo. Necesitaríamos al menos una docena de avances similares para hablar de una transición a la singularidad.

De todos modos, la IA será el resultado de cómo la construyamos. No somos meros espectadores de los cambios venideros; nosotros mismos los creamos.

Si creemos en nuestra inutilidad como especie, eso es lo que sucederá. Pero si creemos que la IA será nuestra aliada para construir un futuro mejor, eso también sucederá. Todo depende únicamente de nosotros.

10 mejores ideas

1.El aprendizaje profundo es el logro principal en IA en el último medio siglo. Pero para desarrollar una superinteligencia, necesitamos al menos una docena de avances similares.

2.La IA necesita datos específicos y bien estructurados, un ámbito limitado y un objetivo concreto para aprender eficientemente. De lo contrario, es como un estudiante descuidado.

3.En 2016, cazábamos Pokémon en pantallas de teléfonos inteligentes. Para 2041, no saldremos sin gafas de realidad virtual que enriquezcan nuestra experiencia.

4.En 2041, será difícil distinguir entre una persona real y un holograma en la pantalla.

5.Comparar un asistente de voz de 2021 con uno de 2041 es como comparar a Homer Simpson con Albert Einstein.

6.Las oportunidades de la IA en medicina son tan prometedoras que, para 2041, podríamos vivir 20 años más.

7.Durante siglos, vivimos en una sociedad basada en la escasez. Pero en 2041, la economía de la abundancia será la norma.

8.Creatividad, empatía y habilidades manuales son las competencias clave en la era de la automatización universal.

9.Para 2041, aunque la IA no pueda responder a qué nos hace felices, nos ayudará a experimentar felicidad con más frecuencia.

10.La IA no es un regalo divino. Será lo que decidamos crear nosotros mismos.

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